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viernes, 11 de marzo de 2016

VASCOS EN LA RETAGUARDIA ALICANTINA [1937-1939]

VASCOS EN LA RETAGUARDIA ALICANTINA [1937-1939].


00_Unión de Irún_ finales años 20Durante la guerra civil fue frecuente la presencia en Alicante de exiliados provenientes de diferentes puntos de la España antifascista, uno de cuyos casos menos conocidos fue el de algunos periodistas y deportistas vascos establecidos en un pequeño pueblo del interior de la provincia, Monòver.
El día 4 de abril de 1937 se organizó un partido de fútbol en Monòver, ciudad libre del interior de la provincia de Alicante, entre los equipos comarcales del Club Deportivo de Elda -¿Deportivo Eldense?- y el equipo local del Irún Fútbol Club, celebrado en favor del Socorro Rojo Internacional.
Este hecho nada extraño por entonces, la utilización del fútbol como arma de propaganda en los frentes y en la retaguardia, nos ha llevado a preguntarnos por las razones de la presencia de un grupo de irundarras en esta pequeña localidad alicantina y el posible asentamiento de otros combatientes vascos durante los meses finales de la guerra española1.
En principio, el sentido común apuntaría a la presencia de grupos familiares cercanos a los niños vascos acogidos en las colonias que se organizaron en toda la provincia a partir de la caída de Bilbao a comienzos del verano de 1937, por ejemplo las que se establecieron en Alcoy a cargo del Hospital sueco-noruego.
Sin embargo, por los datos que hemos recopilado alrededor de este curioso partido de fútbol en favor de la causa antifascista, se trataría más bien de un grupo de combatientes vascos residentes en la localidad que aprovecharon su tiempo de ocio para recaudar fondos para los milicianos heridos ingresados en el Hospital de Sangre de Monòver..
Pero,… ¿Qué hacía este grupo de irundarras en tierras alicantinas?. ¿Estaban de paso o se quedaron?
Para entender las razones de la presencia de este grupo de evacuados vascos formando un equipo de fútbol en la retaguardia republicana alicantina, resulta interesante resaltar que este club norteño, el Unión de Irún, tuvo influencia en el plano extra-deportivo, antes y después de iniciado el conflicto.
Ejemplo de ello es una noticia de principios de julio de 1936 que se anunciaba la dimisión del presidente de la Federación Guipuzcoana de fútbol, Bernardo Ardanaz, por cierta actitud manifestada por los dirigentes del Unión de Irún, pero sucede que a finales de ese mismo mes, Ardanaz, comandante de artillería destinado en Logroño, se incluye entre los sublevados amotinados en el cuartel de Loyola de San Sebastián.
..Los defensores de Irún sumaban escasamente mil quinientos, que hacían driblings a la metralla de los barcos piratas -el Cervera y el España-, y de los aviones..”2.
El caso es que este conflicto entre el Unión y la Federación Guipuzcoana, pudo deberse a la conocida resistencia de los futbolistas irundarras a la profesionalización, enarbolando el carácter amateur y el trabajo de la cantera; una actitud que encajarían a la perfección con los procesos de incautación y colectivización que se darían en los clubes durante el verano de 1936.
..En julio del 36 terminó el lenguaje de las primas por partido ganado y los traspasos—como si se tratara de animales que no les está permitido opinar— y las exclamaciones entusiastas o agresivas de los señoritos..”3,
Entre los que lucharon en la toma de Loyola en San Sebastián, y pasaron luego a la defensa de la ciudad fronteriza estaba, prácticamente al completo, el equipo y algunos dirigentes del Unión de Irún e incluso otros futbolistas irundarras que jugaban en diversos equipos de la liga regular, y allí permanecieron buena parte de ellos hasta que, acorralados, salieron vía Francia hacia tierras catalanas a finales de septiembre o principios de octubre, produciéndose en ese momento la desbandada general.
..Un italiano, que con un simple pantaloncito blanco, desnudo el cuerpo y las piernas, capitaneaba con una ametralladora al hombro una de nuestras guerrillas. Fue la nota destacada de la lucha en Irún. Barría, como un angelito con la ametralladora..”4.
Luis RegueiroDestaca en este sentido alguno de los integrantes de la futura selección vasca y a su vez antiguos jugadores del Unión de Irún como Luis Regueiro Pagolas, enrolados hasta la guerra en el Madrid FC, y quién se sumó a la defensa de su ciudad, luchó e hizo propaganda en el frente norte y participó luego como miliciano en diferentes frentes madrileños, donde varios rotativos llegan a darle por muerto.
..el jugador internacional, Luis Regueiro, andaba entre los rojos. En uno de los últimos combates, que tuvieron lugar en el Jarama, fue hallado su cadáver en el campo, cerca de una miliciana teniente..”5.
No ha sido posible confirmar si en aquel partido entre antifascistas de Elda e Irún celebrado en el campo de fútbol viejo de Monòver pudieron estar presentes los hermanos Regueiro, o algún otro integrante del Unión de Irún, pero no es descartable, como probable resulta que todos ellos se encontraran unos días en el interior de Alicante, en su camino a Francia para incorporarse a la selección de Euskadi, ya que los Regueiro no partieron desde Bilbao con el resto de la expedición el día 23 de abril6.
El seguimiento que les hizo la prensa, indicaba que los deportistas y en especial los futbolistas que tomaron parte por la revolución y la legalidad republicana, fueron con frecuencia ensalzados como héroes o villanos al servicio de la propaganda de guerra; y así, el partido celebrado en Monòver por irundarras evacuados tiene relación directa con otro equipo de Irún, el del bando fascista, que había celebrado su primer partido en aquella ciudad el 13 de marzo, enmarcado en una especie de competición militar-deportiva regional llamada Torneo Brigadas de Navarra7.
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Por lo que respecta a la presencia de antifascistas guipuzcoanos en la retaguardia alicantina, veremos en los párrafos siguientes como se apuntala a través del análisis de varias cabeceras antifascistas editadas primero en algún lugar del disputado frente norte, y aparecidas luego en la retaguardia alicantina.
Como posibles casos de periódicos norteños, a estudiar con más detalle, tenemos el de una publicación socialista, Avance de Gijón [octubre, 1936- octubre, 1937], que pudo tener alguna relación con otro homónimo, sostenido por los socialistas alicantinos en la capital a partir de noviembre de 1937; y en la misma linea, a las JSU de Bilbao que editaron desde la sede de su comité provincial el semanario Joven Guardia, publicado desde las primeras semanas de guerra hasta febrero de 1937, justo el momento en que aparecería su homónimo de Alcoy.
En este artículo trataremos de confirmar estos itinerarios geográfico-editoriales desde el frente norte a la retaguardia alicantina, confirmando la presencia de otros grupos vascos que hemos localizado en Monòver, en concreto en torno al periódico confederal local Crisol, editado entre abril de 1937 y septiembre de 19388.
00_cab_Crisol_SanSebastián-Monòver_1935-1938















Lo primero que nos llamó la atención al analizar este rotativo anarcosindicalista fue el parecido tipográfico entre la cabecera de este periódico de retaguardia, con la de otro homónimo y afín, pero que había visto la luz en San Sebastián, en dos épocas entre 1935 y 1936; analogías editoriales que se prolongan incluso cuando deciden alterarla.
Se apunta que Crisol-San Sebastián fue la única publicación anarcosindicalista editada con continuidad en Euskadi antes y después del 18 de julio de 1936, etapa ésta poco conocida que dura sólo hasta primeros de septiembre y que ha sido recuperada en base a testimonios personales, pero que nos hablan de uno de los rotativos que, una vez sofocados los focos de sublevación militar en la ciudad, dieron voz a la Comuna de Donostia9.
Además de los paralelismos geo-gráficos, debidos seguramente a las carestías en el suministro de papel, o el hecho que ambos actuaron de vocero comarcal del Sindicato Único de Trabajadores, se puede deducir el traslado a través de uno de los redactores principales en Crisol-Monòver ya desde sus primeros números de febrero de 1937.
Se trata de Antonio Martínez Moya, joven impresor y militante confederal de corte anarco-pacifista que aparece, nombrado como el faista Antonio Martínez, replegado en Bilbao en enero de 1937, como tantos otros tras la caída de la ciudad.
Todo indica que pasó a ocupar la primera linea de la retaguardia al caer Donostia y machar sus hermanos mayores al frente, ya que con estos mismos apellidos, Martínez Moya, constan dos hermanos Prudencio y Miguel, uno vecino de San Sebastián y el otro de Rentería, enrolados en batallones confederales10.
Este traslado de circunstancias a Bilbao coincidiría además, con el de algunos de los responsables de Crisol-San Sebastián, en especial Francisco Frax Tejedor, redactor del periódico anarquista guipuzcoano desde sus inicios, y quién, evacuado en Bilbao, figura en la comisión de propaganda confederal de Vizcaya en enero 1937.
El caso es que Francisco estaba en Bilbao con su compañera María San Román (o Sanromá), también redactora del mismo periódico, militante anarquista y feminista, que ante la falta de representación orgánica de MMLL en la zona, aparece integrada como vocal faista en la AMA de Vizcaya, suponemos a principios de 193711.
Otro de los responsables de CRISOL-San Sebastián que nos hablan del paso a zona republicana levantina, fue Manuel Chiapuso Hualde, dirigente confederal de la Federación Local y miembro de las JJLL de San Sebastián, participante entre otras acciones bélicas en la defensa de Irún, y que una vez caída su ciudad aparece como secretario de prensa y propaganda del Comité Regional-Norte de la CNT en Bilbao, desde septiembre de 1936 hasta junio de 1937, fundando CNT-Norte y Horizontes.
00_cab CNT-Norte 1937Fue él, como responsable de prensa confederal, quién aparece relacionado con el conflicto surgido entre la CNT y el gobierno vasco a principios de 1937, cuando un decreto trató de redistribuir las imprentas disponibles entre los diferentes partidos del Frente Popular, encontrando la oposición cenetista, que consideraba que con ello se beneficiaba a los comunistas, por los que fueron detenidos algunos dirigentes confederales, entre ellos Chiapuso, que se instaló en Barcelona cuando se hunde el frente norte, como representante de la CNT del Norte en el Comité Nacional de la CNT, además de ser delegado confederal en el Ministerio de Trabajo republicano, realizando frecuentes viajes por levante.
Nuevamente y con despiadada saña fue mutilado nuestro editorial del pasado número; las huellas indelebles del fementido lápiz rojo quedaron grabadas en los surcos de nuestra prosa henchida de honradez y sinceridad”12
Para concluir diremos que situar en un pequeño pueblo de la retaguardia alicantina a varios exiliados vascos -periodistas como Antonio Martínez o incluso al equipo de fútbol de Irún- no resulta nada descabellado, máxime si atendemos a que Monòver, por su situación geopolítica, facilitaría el trasiego de información y personas entre los frentes, claro al menos en el caso de la Columna Maroto, con sede en Baza, así como con Madrid y el frente extremeño13.

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