Vistas de página en total

viernes, 17 de diciembre de 2021

El fusilamiento que aguardó al parto Hallados los primeros restos de represaliados de la Guerra Civil en Alicante, entre ellos los de una mujer cuya ejecución se postergó hasta que alumbrase y amamantase a su hija

 

El fusilamiento que aguardó al parto

Hallados los primeros restos de represaliados de la Guerra Civil en Alicante, entre ellos los de una mujer cuya ejecución se postergó hasta que alumbrase y amamantase a su hija

Alicante - 17 dic 2021 - 03:25

ENLACE: https://elpais.com/espana/2021-12-17/el-fusilamiento-que-aguardo-al-parto.html




lunes, 13 de diciembre de 2021

Una lápida falangista a José Antonio junto a las fosas de las víctimas del franquismo en el cementerio de Alicante

 

Una lápida falangista a José Antonio junto a las fosas de las víctimas del franquismo en el cementerio de Alicante

Libertarias de Villena

 Libertarias de Villena (Alicante) 21-9-1936

Puede ser una imagen de 3 personas y personas de pie

miércoles, 1 de diciembre de 2021

martes, 30 de noviembre de 2021

José Rubert Tomás

En el Cementerio de Alicante

José Rubert Tomás (Madrid, 7 de enero de 1917 - Alicante, 1 de febrero de 1944), fue piloto de caza republicano entre 1937 y 1939 durante la Guerra Civil Española, ascendido a teniente en marzo de 1938, integrante de la 3ª escuadrilla de cazas del grupo 26. Anteriormente al estallido de la guerra y durante los primeros meses de la misma trabajó como secretario y escolta de Dolores Ibárruri.


Biografía
Nació en el barrio de Canillas (Madrid), en el seno de una familia obrera del sector industrial, siendo el mediano de tres hermanos. Contaba con 16 años de edad cuando quedó huérfano de madre, y también por entonces se afilió al partido comunista.
Fue detenido en 1934 por repartir unos pasquines comunistas en la boca del metro de Las Ventas, incitando a la huelga general y manifestándose en defensa del proletariado austriaco, acusado de delitos contra la forma de Gobierno. Resultó absuelto por la Ley de Amnistía. A comienzos de 1936 se vio envuelto en un tiroteo callejero entre comunistas y falangistas, mientras repartía la revista "Mundo Obrero" con un compañero, resultando herido de bala y siendo detenido por las fuerzas del orden, acusado de portar arma sin licencia. Nuevamente resultó amnistiado.
Accedió a un cargo de secretario y escolta de Dolores Ibárruri, permaneciendo a su lado durante el levantamiento militar y hasta diciembre de 1936. En los últimos meses de este año se alistó en las fuerzas aéreas y se presentó a una selección para la formación de pilotos de avión. Tras superar las pruebas, partió de España con destino a Kirovabad -actualmente Ganyá (Azerbaiyán)- en el buque Ciudad de Cádiz junto con otros 191 aspirantes. Fue esta la primera promoción de las cuatro que allí se formaron durante la guerra civil. Tras cuatro meses de entrenamiento intensivo, regresó a España como piloto de caza y fue destinado a la Ofensiva del Norte con la 3ª escuadrilla de "Chatos" del grupo 26, pilotando el avión ruso Polikarpov I-15 con numeración CC-015, en un duro bautismo de fuego donde la aviación fascista triplicaba –a a veces sextuplicaba- a la aviación republicana.
Fue nombrado sargento (Diario Oficial del Ministerio de Defensa del 4 de agosto de 1937). Tras la pérdida republicana del Norte, su escuadrilla fue destinada allá por octubre a la Batalla de Teruel, donde se libraron encarnizados y cada vez más frecuentes enfrentamientos aéreos. El día 30 de diciembre fue derribado, y malherido de bala consiguió un aterrizaje forzoso, siendo hospitalizado durante dos meses. [La fotografía adjunta la envía a su amigo José Baldero – otro piloto de su promoción también malherido- en recuerdo de los tiempos de hospital]. Tras la recuperación regresó a su escuadrilla, siendo nombrado teniente 2º jefe (Diario Oficial del Ministerio de Defensa del 11 de marzo de 1938) y participó en la Ofensiva del Levante hasta el fin de la guerra.


Ejerció el cargo de presidente de la U.G.T. en Alicante (presumiblemente desde 1938 hasta el fin de la guerra). El día 30 de marzo de 1939, parte de la 3ª escuadrilla despegó del aeródromo de La Señera (Valencia) para reunirse con el resto, rumbo a Orán, con la intención de huir de España ante la evidente derrota republicana, pero algunos pilotos -entre los que él se encontraba- fueron detenidos y encerrados en el Castillo al aterrizar en Alicante. La misma noche del encierro consiguieron fugarse varios de ellos (desconocido el modo de momento), llegando hasta Valencia.
El resto de fugados fueron detenidos en Valencia, pero José buscó refugio personalmente en la casa de su padre, donde también se alojaba su único hermano vivo. Allí permaneció escondido por diferentes sótanos de amigos hasta que le consiguieron una identidad falsa bajo el nombre de Francisco López Pinar. A finales del año 1941 se alistaron él y su hermano en la Legión, con la intención de pasar desde Melilla al Marruecos francés robando un avión del ejército.
Sus planes se truncaron al separarse siendo José destinado a Cádiz en los primeros meses del año 1942. Pasados unos meses consiguió contactar con una embajada (sin determinar) que le facilitó un bote y una brújula para ser recogido en alta mar y huir de España, pero un chivatazo desveló su verdadera identidad y fue encerrado en el calabozo, fugándose en esa misma noche (desconocido el modo de momento). Campo a través consiguió llegar hasta Málaga, donde trabajó durante varios meses en el Mercado de Abastos como mozo de carga.


Regresó después a Godella (Valencia) con su padre y hermano, adoptando otra identidad falsa bajo el nombre de José Medina Miralles. Transcurridos unos meses, un compañero piloto, Elías Hernández Camisón, le consiguió trabajo de albañil en Rabasa (Alicante) a través de un amigo. Tras varios meses en la obra, el 25 de enero de 1944 ingresó en el Hospital Provincial de Alicante afectado de una grave enfermedad: "paratifus A", según consta en los archivos del hospital, y falleció el día 1 de febrero de 1944, siendo enterrado en una fosa común del Cementerio de Alicante con el nombre falso mencionado.





 BIOGRAFÍA DE JOSÉ RUBERT TOMÁS AQUÍ


jueves, 25 de noviembre de 2021

Destrozada la placa de homenaje a las víctimas de los bombardeos franquistas en el cementerio de Alicante

 

Destrozada la placa de homenaje a las víctimas de los bombardeos franquistas en el cementerio de Alicante

jueves, 18 de noviembre de 2021

Carta de despedida

 CARTA DE DESPEDIDA.

Agustín Ribera Segura, 43 años del pueblo de Pinoso (Alicante).
Alicante 21 de Septiembre de 1939.
Querida esposa:
Me acabo de enterar de la noticia de que va a cumplirse la sentencia de muerte. No lo siento por mí, por ti lo siento y por nuestros hijos. Espero que tus cuñados y demás familiares no os abandonaran. Tú y ellos sabéis que no he hecho mal a nadie y he procurado hacer todo el bien posible, pero hemos de resignarnos en lo que no podemos evitar. Al menos, mi muerte no es deshonra ni nuestros hijos habrán de avergonzarse de su padre. No te encargo que cuides de mis hijos porque yo sé que tú lo harás. Yo perdono a todos y lo mismo quiero que hagáis tú y nuestros hijos. Muchos besos y un fuerte abrazo para ti y nuestros hijos.
Se despide hasta la eternidad tu esposo que mucho te quiere.
FOTO: Agustín Ribera Segura, su cuerpo sigue en una de las numerosas fosas comunes del cementerio de Alicante.
Puede ser una imagen de una o varias personas y personas de pie

lunes, 15 de noviembre de 2021

EXHUMACIÓN DE FOSAS COMUNES Continúa la incertidumbre sobre el paradero de los represaliados por el franquismo en el Cementerio de Alicante Los trabajos de excavación de la fosa XXXVI, a cargo de la empresa arqueológica Drakkar, finalizaron hace una semana con el hallazgo de restos óseos desarticulados que apuntan al traslado de los restos

 EXHUMACIÓN DE FOSAS COMUNES

Continúa la incertidumbre sobre el paradero de los represaliados por el franquismo en el Cementerio de Alicante

Los trabajos de excavación de la fosa XXXVI, a cargo de la empresa arqueológica Drakkar, finalizaron hace una semana con el hallazgo de restos óseos desarticulados que apuntan al traslado de los restos

Luis Lara y Marcos Sáez Martínez, de izquierda a derecha, técnicos de la empresa arqueológica Drakkar, durante la intervención de la Fosa XXXVI AINOHA J. VILATÓ

El pasado viernes 5 de noviembre el alcalde de Aspe, Antonio Puerto, junto con la consellera de Participació, Transparencia, Cooperaciò i Qualitat Democràtica, Rosa Pérez Garijo, y varios familiares de víctimas del franquismo visitaron los trabajos de excavación en la fosa XXXVI del cuadro 12 del Cementerio Municipal de Alicante. Según el archivo cementerial y distintas fuentes orales, en este lugar se encuentran los restos de 22 personas fusiladas el 26 de junio de 1941, entre ellas once aspenses, tres mujeres y ocho hombres. En la fosa supuestamente también descansaban los restos de otros vecinos de Benissa, Callosa del Segura, Torrevieja, Elche y Alicante. Sin embargo, tras la intervención, los técnicos de la excavación de la empresa arqueológica Drakkar sugirieron que, en algún momento, la fosa pudo ser removida y los cuerpos trasladados a otro lugar que por el momento se desconoce.

Durante la visita, los técnicos se encontraban a una profundidad de 2,20 metros, nivel en el cual se podían apreciar los restos óseos parciales en conexión anatómica de una persona. Al parecer el único hallazgo de un esqueleto completo —solo faltaba el cráneo— a lo largo del proceso, según explicó Jorge García, el arqueólogo que dirigió los trabajos, quien aseguró que hasta ese descubrimiento únicamente se habían observado “restos óseos desarticulados”. Cabe destacar que el equipo ya estaba excavando sobre el nivel geológico, lo que supone el final de la fosa.



Sáez Martínez, técnico de la empresa arqueológica Drakkar, durante la intervención de la Fosa XXXVI AINOHA J. VILATÓ

Durante el encuentro con familiares y autoridades, García explicó que en el primer nivel de terreno excavado se hallaron indicios de que la tierra había sido removida, debido al estado de esta y a la aparición de huesos pequeños en el relleno de la fosa. El arqueólogo definió estos descubrimientos como “un claro signo de exhumación de cuerpos sin implicación profesional científica”. No obstante, confirmó que han aparecido mandíbulas, piezas dentales, fragmentos de cráneo y fémures que serán trasladados al laboratorio para un estudio antropológico que finalmente concluirá en una selección de las mejores muestras con la intención de determinar el perfil genético.

Por otra parte, el pasado jueves los arqueólogos de Drakkar iniciaron los trabajos en la fosa XX, donde deberían encontrarse los restos de otros ocho aspenses fusilados el mismo día y por el mismo motivo en la denominada ‘causa Calpena’. Al contrario que en la fosa XXXVI, los cuerpos arrojados a la XX iban en cajas de madera, según indicaron los familiares de las víctimas que asistieron hace una semana a presenciar los trabajos en la fosa XXXVI. Junto al enorme agujero abierto de la fosa recién concluida, algunos familiares vinculados a los restos de la fosa XX que se han empezado a buscar en esta segunda campaña escuchaban con desánimo los resultados de la primera excavación, rogando explicaciones y una investigación exhaustiva sobre lo que pudo suceder con los restos.

“Llevo viniendo al cementerio desde los cinco años y mi padre siempre hacía la misma pregunta: ¿Ha habido movimiento de tierra? relata Antonia Santonja, vecina de Aspe y nieta de represaliado

“Llevo viniendo al cementerio desde los cinco años y mi padre siempre hacía la misma pregunta: ¿Ha habido movimiento de tierra? relata Antonia Santonja, vecina de Aspe y nieta de represaliado. A su lado, Paco Alcolea, quien busca a su abuelo, Francisco Alcolea Cremades, detenido en julio de 1939 y enviado a la prisión vieja de Novelda. Paco recuerda que su abuela hablaba muy poco de este tema, pero su tía tenía 12 años cuando se lo llevaron y mantenía el recuerdo intacto. “Mi padre se escondió cuando vio a la Guardia Civil pensando que venían a por él también, tenía cinco años”, explica Alcolea sobre el momento de la detención.

Francisco Alcolea Cremades estuvo en prisión desde julio del 39 a abril del 41, momento en que lo trasladaron al Reformatorio de Adultos de Alicante. Su nieto afirma emocionado que durante un año y medio su abuela caminó de Aspe a Novelda “día sí y día no” a llevarle comida y ropa. “Mi tía nos contó que la última vez que lo vio fue a través de una de las ventanas del reformatorio, la siguiente vez sería ya muerto en el cementerio”, recuerda Alcolea, quien se muestra “desanimado” ante la posibilidad de que no encuentren los restos, y se pregunta cómo comunicar la noticia a su padre y tío, los hijos de la víctima: “no sé qué se les puedes decir ¿Cómo se dice algo así?”.

Alcolea visitó el 5 de noviembre junto a Antonia el lugar donde tenían la certeza de que se hallaban los restos de sus familiares. Ahora les cuesta entender que la fosa pueda haber sido manipulada con posterioridad de la misma forma que la XXXVI, y que los restos puedan haber sido trasladados al osario, o en el peor de los casos para ellos, al Valle de los Caídos.

Como consecuencia del resultado de la intervención en la fosa XXXVI, la consellera Rosa Pérez Garijo quiso poner en valor la importancia del archivo cementerial para conocer la verdad. “Si hay pruebas evidentes de que las fosas comunes del Cementerio de Alicante han sido tocadas, hay que tenerlo en cuenta para futuros proyectos de intervención”, destacó la consellera. Por su parte, el alcalde de Aspe, Antonio Puerto, insistió en que la impunidad no puede existir de forma permanente y en que “hay que actuar” para responder a la demanda de los familiares.


La consellera de Qualitat Democràtica, Rosa Pérez Garijo, junto al alcalde de Aspe, Antonio Puerto, en el Cementerio de Alicante | Marina Cantó López

Pérez Garijo hizo referencia al éxito en la recuperación de restos óseos en el Cementerio de Paterna (València) y añadió que su “única pena” es no haber podido experimentar, por el momento, lo mismo en Alicante. En relación con la problemática expuesta, el alcalde de Aspe y la consellera insistieron en que se darán “todos los pasos necesarios en conjunto” para averiguar en virtud de la información disponible el lugar donde se han podido depositar los cuerpos.

La Causa Calpena y la industria alpargatera en Aspe

Al estallido de la guerra, tras el golpe de Estado del 36, Aspe, municipio del interior de Alicante, como el resto de la provincia quedó en zona republicana hasta el final de la contienda. En el contexto de los años 30, el municipio aspense fue escenario de una serie de huelgas y paros para la mejora de los derechos laborales de la industria alpargatera de la mano de la Sociedad de Socorros Mutuos de Alpargateros e industrias afines y el Renacer Femenino. Como resultado de estas huelgas, varios dirigentes obreros fueron detenidos y enviados a prisión, otros muchos tuvieron que cambiar de profesión por el veto a trabajar como alpargateros, al revelarse contra el sistema, según cuenta el historiador aspense José Ramón García Gandía en su tesis doctoral La Guerra Civil en Aspe. Las dos caras de la represión. El caso de la familia Calpena (2016, Universidad de Alicante). 

Durante la Guerra Civil, el empresario alpargatero Ramón Calpena Cañizares, su hijo; Luis Calpena Pastor y su yerno; Javier González Avellán fueron arrestados por las autoridades republicanas y condenados a tres meses de privación de libertad en el Campo de trabajo de Totana. Meses más tarde, a petición de la familia ante las autoridades, los condenados fueron puestos en libertad la noche del 7 de julio de 1937. Sin embargo, cuando llegaron al pueblo, los tres miembros de esta familia fueron víctimas de un linchamiento en la plaza del Ayuntamiento que acabó con la vida de dos de ellos y la de un tercero días más tarde. Posteriormente, ante la repercusión de los hechos a nivel nacional se remitió el expediente de instrucción al Tribunal de Espionaje y Alta Traición al considerar tales actos de desobediencia a la República, que estaba intentando acabar con los focos de violencia incontrolada en la retaguardia republicana. A consecuencia, 23 personas fueron detenidas y se abrió una causa contra ellas por asesinato. El juicio se celebró en diciembre de 1937 y, dos meses después, el Tribunal Popular de Alicante declaró sobreseída la causa contra los 23 acusados. 

Una vez acabada la guerra, la oficina de Información e investigación de la Falange Española Tradicionalista (FET) y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalistas (JONS) de Aspe tramitó una denuncia dirigida al cuartel de la Guardia Civil Local que tramitó Ramón Calpena Pastor, hijo, hermano y cuñado de las víctimas. Tras la denuncia, en plena represión franquista, se detuvo en varios momentos procesales a 60 personas, entre ellas varios dirigentes políticos y sindicales. De las 60 encausadas, únicamente 10 habían sido juzgadas también en 1937. La sentencia, dictada en abril de 1941, condenó a 19 personas a pena de muerte y a otras 41 a distintas penas de prisión que oscilaron entre los seis y los 30 años. A los condenados a muerte los fusilaron en la tapia del paredón de Rabasa y sus cuerpos fueron trasladados al Cementerio de Alicante en la misma mañana del fusilamiento. 

El historiador José Ramón García Gandía insiste en que existen “pruebas fehacientes” de que estuvieron ahí, y que lo que queda ahora es iniciar una “investigación exhaustiva” para conocer si se llevó a cabo algún traslado

El historiador José Ramón García Gandía insiste en que existen “pruebas fehacientes” de que estuvieron ahí, y que lo que queda ahora es iniciar una “investigación exhaustiva” para conocer si se llevó a cabo algún traslado ya sea al osario del propio cementerio o a otro lugar. El historiador explica que cuando surgió la posibilidad de encontrar los cuerpos, se puso “a trabajar en ello con el único objetivo de cerrar el círculo” porque “a nivel humano esperas una solución”, señala García Gandía sobre los trabajos de excavación que se están llevando a cabo en el cementerio. 

Las fosas comunes del franquismo en el Cementerio de Alicante

El 22 de febrero de este año la Asociación Científica Arqueo Antro llevó a cabo en la Fosa X los primeros trabajos de excavación y exhumación de fosas del franquismo en el Cementerio de Alicante, con la búsqueda de once personas fusiladas el 25 de mayo de 1940, más de 80 años después del final de la guerra civil española. Tras cuatro semanas de trabajo, el equipo técnico no consiguió localizar en la zona excavada los restos de las víctimas arrojadas a la fosa según los libros cementeriales, aunque durante la intervención sí se localizó un proyectil y un fragmento de cráneo con una fractura perimortem. Sería la primera prueba irrefutable de un posible movimiento de tierra en las fosas comunes del cementerio sin el conocimiento de los familiares. 

La represión franquista fusiló a 723 personas en la provincia de Alicante entre 1939 y 1945, según la tesis doctoral del historiador ilicitano Miguel Ors. En la capital provincial se centraliza el mayor número de ejecuciones, y el Cementerio Municipal se convierte en un enclave fundamental en el destino de los represaliados. Con 401 personas ejecutadas y arrojadas en 41 fosas comunes entre el cuadro 12 y el 19, este lugar se transforma para muchas personas en la única vía de honra y memoria a sus seres queridos. Ahora, 80 años más tarde, los implicados en esta lucha heredada, que tras décadas de silencio ya va por su cuarta generación, se preguntan si realmente este trozo de terreno sigue albergando los cuerpos sin vida de sus familiares. 

FUENTE: https://www.elsaltodiario.com/exhumacion-fosas-comunes/continua-incertidumbre-paradero-restos-represaliados-franquismo-cementerio-alicante





Luis Lara y Marcos Sáez Martínez, de izquierda a derecha, técnicos de la empresa arqueológica Drakkar, durante la intervención de la Fosa XXXVI AINOHA J. VILATÓ