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sábado, 31 de marzo de 2012

DÍA1 DE ABRIL DE 1939: PUERTO DE ALICANTE. (Fotografía)


Hoy hace 73 años en que acabo la Guerra Civil, en la ciudad de Alicante oficialmente. 



Por la posición de la fotografía, el fotógrafo debio de estar situado en la última planta del Hotel Palas y en su enfoque se aprecia claramente la concentración de tropas italianas apostadas en lo que en aquel entonces todavía era el final del Paseo de los Mártires, junto al Malecón. Algunos cascos brillantes se perciben entre los soldados del Cuerpo Expedicionario Italiano CTV, los cuales aparecen en formaciones irregulares. Los pelotones rodean la base del decapitado Monumento a los Mártires por la Libertad del 8 de marzo. Algunas armas y otras impedimentas se apoyan en su base. Todos miran hacia el Malecón, incluyendo alguna aislada pieza de artillería. Allí, tras un caótico rebujo de abandonados vehículos, más que verse, se adivina entre las humaredas de las fogatas de los huidos una confusa masa humana. Son los entre 15 y 20.000 republicanos que se habían refugiado en la estrechura del muelle a la espera -vana- de que alguno de los numerosos barcos tantas veces prometidos se aproximaran al puerto para embarcar hacia cualquier lugar en busca de la salvación. Tras la dolorosa agonía, la II República Española exhala su último estertor y muere en los muelles de Alicante.

Hotel Palas. Postal de principios del s. XX, desde este edificio fue tomada la fotografía. 





El último parte de la Guerra Civil Española, firmado por Franco el 1 de abril de 1939, día final de la guerra, que dice literalmente lo siguiente:

En el dia de hoy, cautivo y desarmado el Ejercito Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus ultimos objetivos militares. La guerra ha terminado.


El Generalísimo Franco
Burgos 1º abril 1939








De los partes de guerra el más conocido y celebrado por el bando de los sublevados fue el del fin de la guerra en la voz del "locutor soldado" Fernando Fernández de Cordoba.
La voz de Fernando Fernández de Cordoba ha pasado a la historia unida a esta grabación del parte del fin de la guerra civil que se emitió a las 23:15 del 1 de abril de 1939. Al acabar la guerra Fernández de Córdoba abandonó la radio para volver a su profesión de actor de cine.


Ver Plaza del Mar en un mapa más grande

viernes, 30 de marzo de 2012

EL PUERTO DE ALICANTE, LA ÚLTIMA ESPERANZA ROTA

El puerto de Alicante,
La última esperanza rota

Publicado en El Mundo.
Colección Guerra Civil. 2005.
Por Llum Quiñonero.

Por la carretera de Valencia, por la de Ocaña, por la de Murcia, por el camino de Elche, todas las vías que llegaban a Alicante en aquel marzo de 1939 se convirtieron en la única salida para un sinfín de defensores de la República en retirada. A pie, en camiones, en carros, militares y civiles, hombres, mujeres y niños, abatidos todos buscaban el lugar de la esperanza ¿dónde está el puerto? La ciudad hervía en un ir y venir de gentes sin porvenir.
Alicante había sufrido 71 bombardeos desde el golpe militar en julio de 1936; sumaba más de 450 víctimas de las bombas y 790 heridos a lo largo 32 meses de guerra extenuante; un total de 740 edificios habían sido destruidos. Para la población civil, los alimentos eran un bien escaso y la resistencia, una consigna desacreditada: la derrota era gris y la esperanza triste en aquella primavera cargada de los peores augurios para la última ciudad republicana.
A lo largo del mes de marzo, en las calles y cuarteles de Madrid, en el puerto de Cartagena y en las altas esferas políticas y militares, también en Alicante, se habían enfrentado los partidarios de resistir y los de negociar una capitulación; eran los coletazos previos a la derrota inminente frente al fascismo europeo aliado contra la cercada República. Los partidarios de la rendición habían ganado en un intento de evitar más dolor; así lo entendían ellos.
El gobierno de Negrín mantuvo en la finca del Poblet, en Petrer, Alicante, sus últimas reuniones; convertidos los comunistas en sus valedores, cercados, optaron por salvar su propia piel y partieron del aeródromo de Monóvar, de la llamada posición Dákar, el 6 de marzo de 1939.
Las autoridades alicantinas aligeraron la necesaria evacuación, tras tomar el mando quienes apoyan las posiciones de la Junta de Besteiro y de Casado. El recién nombrado gobernador civil de Alicante, el socialista ilicitano Manuel Rodríguez, ordenó proporcionar pasaportes y billetes de transporte a quienes fueran designados por las organizaciones políticas y sindicales y así se hizo desde la sede del gobierno y desde el consulado de México, firmados en este caso por el último alcalde de la ciudad, antes de la guerra, Lorenzo Carbonell. Pero ¿con qué naves contaban?
La flota republicana estaba en desbandada –desde los sucesos de Cartagena, a principios de marzo–; solo cabía esperar una respuesta favorable de las navieras francesas y británicas con las que el gobierno republicano había mantenido acuerdos comerciales de abastecimiento. De la armada soviética no había noticia ni barcos a la vista; sin embargo a cientos de comunistas les habían dicho que les llevarían a la URSS.
En su relato autobiográfico sobre el final de la guerra que titula La estampida, el falangista José Mallol Alberola, que en eso días tomó el mando del gobierno civil, afirma que ” por la ciudad deambulaban 60.000 fugitivos”, a la espera de barcos para huir. Las cifras no son fáciles de precisar, tal vez él abulta el peso de aquellos que todavía armados, temía; porque a pesar del caos, la ciudad, hasta el 30 de marzo, no había sido ocupada por fuerzas militares más que los soldados y mandos republicanos en retirada.
Lo cierto es que el 28 de marzo dos barcos están amarrados en el puerto, al pie del Benacantil. Uno de ellos es el viejo carbonero inglés Stambrook, pertenece a France Navigation y su capitán, Andrew Dickinson se aventura y burla el bloqueo de la escuadra franquista y acude en auxilio de quienes aún creen en su derecho a escapar. A pesar del riego, embarca oficialmente a 2638 pasajeros; de ellos, 2.240 eran hombres y 398, mujeres; 147 eran niños, de los cuales 15 no habían cumplido el primer año de edad, y de entre éstos, algunos eran recién nacidos. El Stambrook zarpó el 28 de marzo a las 11 de la noche, entre la conmoción de quienes se quedaban y el arrojo de su capitán que lo manejaba con su línea de flotación sumergida.
Cerca hay otro mercante; el Maritime, también británico; pero su capitán sólo aceptó 37 pasajeros y zarpó prácticamente vació, ante una multitud atónita, a la que no le quedaban aliados, si es que alguna vez los tuvo.
El 29 de marzo la muchedumbre sigue buscando en el puerto una salida, se organizan, hacen listas, discuten si deben defenderse y renuncian a morir matando, tratan de establecer una zona protegida; esperan sin esperanza y otean un horizonte muerto porque las promesas de evacuación se han convertido ya en una artimaña de los falangistas, comandados por Mallol para desarmarles.«Con el fin de dar visos de realidad y que los fugitivos se decidieran a entregar sus armas a cambio del boleto de embarque, hicimos más difícil la entrada al puerto», escribe Mallol. Narra cómo se puso en contacto con el buque de la armada, Canarias, que al servicio de Franco, con otras naves, patrullaba la bahía y desde el que le aseguraron que no permitirían la entrada de ningún barco. Y los hubo que intentaron llegar, así lo cita el historiador Tuñón de Lara que también estaba en el puerto aquellos días. El Winnipeg y un par de mercantes franceses intentaron aproximarse al muelle, pero fueron interceptados.
Hay quienes optan por buscar otro puerto o por salir de la ciudad por tierra. Algunos, que no se atreven a atravesar la zona ya acordonada por sacos terreros y vigilada por falangistas armados con las mismas armas que han entregado los republicanos, se echan al agua, tratando de salvar a nado la escollera; es el caso de un grupo de alumnos de un colegio racionalista de la ciudad, que tras acompañar al puerto a sus maestros anarquistas, Martínez y Muñoz, se volvieron a casa después de saltar al mar y nadar hasta la playa del Postiguet.
La noche del 29 empieza a llover y el puerto se llena de pequeñas hogueras que dan calor a una sociedad apelotonada en la que entre militares y autoridades civiles, no faltan familias enteras, mujeres embarazas ni bebés recién llegados al peor de los mundos. La ciudad es un hervidero de gentes en retirada, de falangistas envalentonados y de ciudadanos sin aliento que no saben si ellos también están atrapados. Muchos miran espantados a quienes se hacinan en el puerto y les llevan agua; como el joven José Aracil, del barrio de Benalua, que busca a su hermano, y va de grupo en grupo, con un botijo en la mano.
El jueves 30 de marzo, con la llegada de la división italiana Littorio, encabezada por el general Gambara, la bandera de Franco es izada en Alicante. Los soldados italianos llegan hasta el puerto y rodean con sus armas lo que queda de la República. Es entonces cuando los derrotados comienzan a romper en pedazos los documentos que acreditan su filiación, ya no son nadie; pero hay quienes antes de entregarse, eligen el suicidio. Algunos lo hacen en pareja y se matan disparando a la vez; otros, mueren solos, descargando contra sí mismos las armas que tenían como objetivo defender la República, vencer al fascismo. La desesperación, el miedo, las ganas de vivir y las de morir se dan la mano en el peor de los momentos.
Ya no hay salida.
Algunos intentan escapar sin destino. El general Gambara escribe un informe al Cuartel Gral de Franco fechado el 1 de abril: Situación milicianos puerto está resolviéndose. Hasta ahora pasarense cerca de 10.000. Quedan 2.000 declarando voluntad de rendición.
Los más siguen las órdenes de los soldados fascistas italianos que los conducen a un campo de concentración improvisado, a las faldas de la Serra Grossa, en la Goteta; Max Aub que estuvo allí lo llamó el campo de los almendros. Después, a la plaza de Toros, a la cárcel, al Castillo de Santa Bárbara, a los cines, a los cuarteles, al campo de concentración de Albatera. La Alicante republicana se había convertido en un penal insaciable.
El fascismo había ganado la guerra: la paz no sería posible.

miércoles, 28 de marzo de 2012

CARTA DEL CAPITÁN ARCHIBALD DICKSON DEL SS STANBROOK.

http://www.alicantevivo.org/2011/03/carta-de-archibald-dickson-capitan-del.html

SS “STANBROOK”
En Orán
2-3/4/39

He sido capitán de barcos que comerciaban con la España Republicana los últimos 12 meses y mis últimas dos visitas a España han sido como Capitán de el Stanbrook.


El Stanbrook es un pequeño navío de 1382 toneladas brutas con una eslora de 230 pies (70,1 metros) y una manga de 54 pies (16,45 metros). Su velocidad es de alrededor de 11 nudos. Ella (sic) es desde luego esencialmente un navío de carga y solo dispone de alojamiento para su tripulación de 24 personas al completo. (Dickson utiliza la palabra “24 hands”, término marinero para designar a la tripulación, “one hand” equivale a un miembro de la tripulación de un barco).

El pasado 17 de marzo recibí instrucciones de mis Armadores de proceder en lastre a Alicante y después de dejar Marsella, el viaje a Alicante transcurrió sin incidentes, exceptuando que tuvimos un pequeño problema para evitar a un Destructor de Franco (sic), que nos dio instrucciones de no entrar en Alicante. No obstante con la ayuda de un aguacero y un poco de mal tiempo eludimos al Destructor y entramos en Alicante sobre las 6.0 p.m. del 19 marzo pasado, y nos amarramos al muelle del puerto poco después.

Me dirigí a tierra para recibir instrucciones pero, debido a la situación generalizada de trastorno en los negocios, no pude recibir ninguna instrucción sobre el cargamento, o cualquier otra cosa y esto continuó así hasta el 24 de marzo. El 25 de marzo intenté otra vez por todos los medios conseguir información sobre mi cargamento sin ningún éxito.

El 26 de marzo viajé a Madrid donde funcionarios me informaron que el cargamento para mi barco estaba en camiones de camino. Entonces volví a mi nave en Alicante cuando recibí un telegrama de mis Armadores informándome que a menos de que hubiese perspectivas de embarcar el cargamento tenía que proceder a zarpar inmediatamente.

Al día siguiente llegó algún cargamento, consistiendo en tabaco, naranjas y azafrán que fue depositado en el muelle. Sobre la misma hora alrededor de 1.000 refugiados llegaron al Edificio de Aduanas en diversas formas de transporte y de todas las provincias de la España Republicana, al mismo tiempo que las autoridades portuarias me solicitaban subir a bordo a estos refugiados y llevarlos a Orán, ya que se encontraban en una situación desesperada y se me dijo que sus pasaportes estaban en orden y que podrían desembarcar en Argelia sin ninguna dificultad.

Entre los refugiados había un gran número mujeres, chicas jóvenes y niños de todas las edades; incluso criaturas en brazos. Debido al gran número de refugiados me encontraba en un dilema sobre mi propia postura ya que mis instrucciones eran que no debía tomar refugiados a menos de que estuviesen realmente necesitados. No obstante después de ver la condición en que se hallaban los refugiados decidí desde un punto de vista humanitario aceptarlos a bordo, ya que anticipaba que pronto desembarcarían en Orán.

Entre los refugiados había todo tipo de clases de gente, algunos aparentaban ser extremadamente pobres y parecían consumidos por el hambre y mal vestidos, vistiendo una variedad de atuendos que iban desde monos a viejas y desgastadas piezas de uniformes e incluso mantas y otros peculiares trozos de tela.

Había también algunas personas, mujeres y hombres, con una buena apariencia y que asumí eran mujeres y parientes de funcionarios. Algunos de los refugiados parecían llevar consigo todas sus posesiones terrenales cargadas en maletas; bolsas de todas las descripciones, algunas atadas en grandes pañuelos y unos pocos con maletas.

Al poco tiempo los refugiados comenzaron a subir a bordo de una manera ordenada y sus pasaportes eran inspeccionados por los Funcionarios de Aduanas. Eran las 9.0 pm y por lo tanto bastante oscuro.

Después de que, entre 800 y 900 refugiados hubiesen subido a bordo, por alguna razón u otra los guardias y Funcionarios de Aduanas en el muelle aparentemente perdieron el control de la pasarela, de tal manera que quedo atascada con una masa forcejeante de personas, que incluía a algunos de los guardias y Funcionarios de Aduanas que en ese momento habían decidido unirse al tropel de refugiados, tirando sus armas y equipo para unirse a la estampida por subir a bordo. Viendo esta súbita avalancha de gente estuve casi inclinado a dejar caer la pasarela y alejar mi nave del muelle, pero dándome cuenta de que si hacía esto por lo menos 100 personas o más caerían al agua decidí, desde un punto de vista humanitario, dejarlos subir a todos a bordo, ya que sabía que sería solo una cuestión de 20 horas llegar a Orán donde podrían desembarcar a tierra. El número de refugiados embarcados hacía prácticamente imposible que nadie pudiese moverse en la cubierta del buque, ya que las escotillas de las bodegas se habían abierto preparadas para introducir el cargamento y consecuentemente los refugiados solo podía estar a su alrededor sobre la cubierta. A pesar de mis llamamientos, no pude conseguir que los refugiados bajasen a las bodegas haciendo de esa manera más sitio, aunque más tarde unos pocos bajaron dejando un poco más de sitio, pero sus lugares eran ocupados inmediatamente por más gente que subía a bordo.

Eventualmente, sobre la 10.30 p.m. los últimos de los refugiados estaban a bordo, y yo ya hacía tiempo que había abandonado toda esperanza de subir cualquier cargamento a bordo. Estimo que en este momento había a bordo alrededor de 2.000 refugiados y posteriormente determiné que eran 1.835 en total. Cuando todos los refugiados se hallaron a bordo, era prácticamente imposible dar una descripción adecuada de la escena que mi buque presentaba, y la semejanza más cercana que puedo dar es decir que parecía unos de esos vapores vacacionales del río Támesis en un día festivo, solo que muchas veces peor. Un barco de transporte militar cargado de tropas dejando Inglaterra no se puede comparar de modo alguno con mi barco. De hecho en toda mi experiencia en la mar, que abarca 33 años, nunca he vista nada así y espero no volver a verlo nunca más. Aparentemente estas últimas prisas por subir a bordo del barco fuero causadas por un rumor de que el lugar iba a ser bombardeado en un gran ataque aéreo. De todas maneras conseguí mantener a los refugiados fuera del puente de mando y di las ordenes para que se soltasen las amarras y que la pasarela fuese hecha firme al costado del barco ya que no se podía colocar dentro, y maniobré mi navío fuera del puerto comenzando el viaje a Orán. Cuando apenas habíamos salido del puerto el rumor del bombardeo probó ser verdad y a los 10 minutos de abandonar el puerto se inició un terrorífico bombardeo de la ciudad y del puerto y el flash de las explosiones se podía apreciar visiblemente y la conmoción de los proyectiles explotando se podía casi sentir.

De todas formas proseguimos nuestro viaje y durante la noche algunos de los refugiados bajaron a las bodegas para dormir, pero cientos permanecieron en cubierta y estos tuvieron que permanecer en pie toda la noche ya que no había sitio para tumbarse. Otros se acurrucaban alrededor de la base de la chimenea buscando calor y de hecho en cualquier otro sitio donde se pudiese encontrar calor. La noche era clara pero fría y pienso que el sufrimiento de estas personas de pie en la cubierta toda la noche debió de ser muy malo.

El salón estaba lleno de refugiados de todas las clases, alguno de los cuales estaban tumbados sobre el suelo y otros sobre la mesa. Les había dado el permiso para ir allí y así aliviar la congestión en la cubierta y otros lugares. También había dejado mi camarote a algunas de las personas más débiles y también así lo habían hecho algunos de mis Oficiales.

Alrededor de la medianoche conseguí dormir unas pocas horas. Regresé a la cubierta con la primera luz del día y me encontré con que un número de refugiados habían subido a cubierta también. Proseguíamos experimentando una gran dificultad en mantener la quilla equilibrada, ya que en cuanto se avistaba otro barco, ya fuese a babor o a estribor, un gran número de los refugiados se precipitaba forcejeando hacia el otro costado con la intención de avistar el barco, con el resultado de que el barco se escoraba de una lado o de otro. Aparentemente los refugiados parecían pensar que cada barco que aparecía a la vista era un navío de Franco que venía a interceptarlos; y como un gran número de refugiados estaba armado yo estaba alarmado de lo que pudiese ocurrir si hubiésemos visto un barco de Franco (sic).


Muchos de los refugiados expresaron que si un barco de Franco (sic) los interceptaba estaban dispuestos a vender caras sus vidas. Afortunadamente no avistamos navío hostil alguno.

En cuanto a la comida yo solo pude suministrar a los refugiados más débiles con un poco de café y con un poco de comida a algunos de ellos. La gran mayoría tenía pan, etc. suficiente para que les alcanzase hasta Orán. Más tarde, sobre el mediodía prácticamente todos los refugiados subieron a cubierta haciendo casi imposible transitar por ella. Durante el curso del día me informaron de algunos casos de enfermedad, principalmente desmayos etc. causados por un hacinamiento que a mí me era imposible paliar. De hecho me asombra que no se hubiese producido ninguna desgracia con anterioridad. El resto del día transcurrió sin ningún incidente, llegando a Orán alrededor de la 10 p.m. del 10 (sic) y fondeamos en la Bahía, 20 horas después de dejar Alicante, fondeamos en la bahía externa pero como no teníamos autorización de los funcionarios del puerto para entrar en este, tuvimos que quedarnos fuera y pasar otra noche en malas condiciones. Afortunadamente el tiempo todavía permanecía bueno y mientras un gran número de los refugiados bajo a las bodegas, el resto tuvo que permanecer otra vez sobre cubierta y dormir como mejor pudo. Estas personas solo tenían las vestimentas que llevaban puestas y pienso que su privaciones debieron de ser terribles. Otra vez algunos refugiados se acurrucaron en torno a la chimenea e incluso algunos penetraron en la sala de máquinas pero estos tuvieron que ser expulsados a cuenta del riesgo de lastimarse o herirse ellos mismos.

Así pasó otra noche más y a las 8 en punto del día siguiente aprecié otros barcos españoles en el puerto, con refugiados a bordo pero no atestados como estábamos nosotros. Entonces conseguí atraer y subir a la primera barca de motor que vi y me dirigí a tierra para telefonear a mis Agentes para conseguir permiso para que los refugiados desembarcasen a tierra, ya que debido a las condiciones a bordo consideraba imperativo que bajasen del navío, no solo desde el punto de vista de la comodidad, sino también desde el punto de vista de la salubridad ya que los servicios sanitarios eran totalmente inadecuados para los refugiados y temía que se desatase una enfermedad si no bajaban pronto a tierra. Solo se me dio permiso para que mi barco entrase en el puerto, pero no para que bajasen los refugiados a tierra. Entendí que la razón de esto era que las autoridades no tenían ningún sitio donde alojarlos. Regresé a mi nave y la introduje en el puerto poniéndola al lado del muelle pero todos los refugiados pasaron una noche más de incomodidad extrema apiñados, durmiendo o tumbándose allí donde hubiese espacio.

Al día siguiente regresé a tierra y eventualmente conseguí un arreglo para prácticamente todas las mujeres y niños desembarcasen a tierra a un campamento y disposiciones están en mano, para que el resto de los refugiados sean puestos en tierra.

En este momento el barco sigue abarrotado con refugiados de todas las clases que atestan los costados del navío y truecan dinero y posesiones por un poco de comida, cigarrillos etc. con personas en barcas de remos. Muchos de estos refugiados no han podido lavarse desde que subieron a bordo de mi barco y algunos incluso mucho antes de esto.

Sinceramente suyo,

(De su puño y letra)

A. Dickson

Capitán

SS Stanbrook

El Editor

Sunday Dispatch

Londres
(La siguiente posdata es del puño y letra del Capitán Archibald Dickson)

P.D. Este es el sexto día que el resto de refugiados permanece a bordo, incluso ahora hay alrededor de 1.500 a bordo. Se han tomado disposiciones por las autoridades locales para suministrar pan. Antes de que las mujeres y los niños desembarcasen los oficiales del barco y yo mismo le hemos suministrado pequeños lujos tales como leche, chocolate, dulces etc. Todos los refugiados masculinos siguen a bordo y su apariencia es realmente patética, especialmente por que no han tenido oportunidad de lavarse ni afeitarse. Algunos de ellos se han despojado de sus ropas.

A.D.



miércoles, 21 de marzo de 2012

¿LLEGARA ALGÚN DÍA EL PLAN F?. Trincheras de la Sierra de San Julián.

Después de poner ayer la entrada "Trincheras en el olvido", he recordado que apareció una noticia hacía algún tiempo. Después de buscar la encontré, es de hace 17 meses, casi año y medio.

Desde que el Diario Información publico la noticia hasta ahora, lo único que ha pasado es que el paraje se ha ido llenando cada vez de porquería y las fortificaciones y grafitos degradando.

Sabemos que las arcas del Ayuntamiento no están en un momento boyante pero hace 17 meses se dijo que "El proyecto lo desarrolla el Ayuntamiento con el apoyo del grupo socialista y la financiación del Plan E." Parece ser que ni Plan A, ni B, ni C, ni D, ni E. Y eso que la "pasta" del Plan E, la ponia el Gobierno de España, en fin...
Al fin y al cabo son políticos y solo hacen lo que saben "BLA, BLA, BLA", "prometer hasta meter, y una vez metido, a olvidar lo prometido".

¿Llegara algún día el Plan F?



Noticia sacada del Diario Información:

 http://www.diarioinformacion.com/cultura/2010/10/24/alicante-restaura-ultimas-trincheras-republica/1057341.html

Domingo 24 de octubre de 2010

Alicante restaura las últimas trincheras de la República

El Plan de Esculturas y Monumentos rehabilita los refugios de la Serra Grossa que el bando republicano utilizó durante la Guerra Civil

BORJA CAMPOY Los últimos vestigios de la resistencia republicana durante la Guerra Civil Española se encuentran en la Serra Grossa de Alicante, donde hay un recorrido de trincheras, un almacén y un refugio circular de defensa antiaérea desde el que los militares del bando republicano avisaban durante el conflicto bélico de la llegada de los aviones italianos que venían a bombardear la ciudad en colaboración con el frente nacional. El paraje, que forma parte de la historia reciente de este país, se encuentra en un pésimo estado de conservación, invadido por malezas, basuras y grafitis que afean su entorno.
Con la intención de preservarlo y protegerlo de su destrucción, su rehabilitación y restauración ha sido incluida dentro del Plan de Esculturas y Monumentos que se ejecuta desde el Patronato de Cultura. La obra empezará en noviembre y se espera que para primeros de diciembre esté culminada. La intervención en la Serra Grossa (también conocida como Sierra San Julián) tendrá tres fases: limpieza de la zona y eliminación de las pintadas modernas, consolidación de la piedra y colocación de una placa informativa que explique el significado histórico del lugar.
El proyecto lo desarrolla el Ayuntamiento con el apoyo del grupo socialista y la financiación del Plan E. Miembros de los dos grupos políticos hicieron una visita, en compañía de técnicos municipales, para hacer una primera inspección del terreno. De lo que allí vieron, el portavoz municipal del PSPV en el Ayuntamiento, Javier Macho, destaca que le sorprendió "un reloj de sol que hicieron los militares republicanos para orientarse y las inscripciones en la roca en las que anotaban su nombre, su localidad de procedencia y la fecha".
Luisa Biosca ha sido la restauradora encargada de elaborar el informe del Patronato de Cultura y supervisará la intervención en la piedra. "Vamos a dignificar la zona y explicar la importancia que tiene lo que allí ocurrió. Así, cuando alguien esté paseando al perro o haciendo ejercicio sabrá lo que está viendo". El hecho de limpiar y señalizar la zona tiene más intenciones que la informativa: "Cuando ve un paraje que se encuentra en ruinas no le importa ensuciarlo, si lo ve adecentado y sabe que se encuentra ante un lugar histórico, se comprometerá más con su mantenimiento", agrega Biosca.
En cuanto a la intervención técnica que se hará sobre el terreno, la restauradora cuenta que su trabajo "consistirá en consolidar la piedra con silicato de tilo. Este producto hace que la roca se regenere mediante una reconstrucción química. Provoca la reacción contraria a la degradación ocasionada por el tiempo".
Lo zona, en la que en la actualidad residen indigentes, ofrece una panorámica estupenda del radio comprendido entre el Cabo Huertas y el Cabo de Santa Pola. Ahí radica su importancia como enclave estratégico durante la guerra. Lo ocurrido durante el conflicto y en sus años previos, los de la Segunda República "le otorgan un valor simbólico e histórico a este terreno", afirma Javier Macho. El portavoz socialista habla de "la deuda que tiene Alicante con la República. Hay que ser justos y respetar y restaurar aquellos gestos que ayudan a conservar la memoria, a saber qué pasó y a entender por qué no tiene que volver a ocurrir nunca más".






Fotos y textos del Diario Información.
Enlace directo:












martes, 20 de marzo de 2012

TRINCHERAS EN EL OLVIDO.

Hoy ha aparecido la siguiente noticia en el Diario Información:

Martes 20 de marzo de 2012

Trincheras en el olvido

Los refugios de los republicanos en la Serra Grossa se encuentran abandonados y llenos de basura

S. ESCRIBANO Grafitis y basura invaden los últimos vestigios de la resistencia republicana durante la Guerra Civil que se encuentran en la Serra Grossa. Al pésimo estado de conservación de las trincheras y otros restos como el refugio circular de defensa o el reloj de sol que los soldados tallaron sobre una roca se une la falta de mantenimiento de este enclave privilegiado de la ciudad, donde es fácil encontrarse con escombros, pintadas, árboles secos por la rotura del sistema de riego e infectados por nidos de procesionaria.
Desde el Grupo Municipal Socialista denuncian el abandono y la dejadez municipal así como el incumplimiento del compromiso adoptado a finales de 2010 por el equipo de gobierno local de restaurar los restos de la infraestructura de defensa de los republicanos. Lejos de poner en valor este paraje, desde el que se divisa toda la bahía de la ciudad, cada vez se encuentra más deteriorado pese a que, según apunta la portavoz socialista Elena Martín, hace tres años se invirtió un millón de euros en reforestar la zona.
Al tomar el sendero, en la ladera recayente en La Goteta, pueden verse los árboles dañados por el paso de los camiones que trabajan en las obras del tranvía así como restos de basura y escombros. "Hay vertidos de baldosas y deben ser de alguna obra pública", denuncia Martín. La rotura de
los tubos del sistema de riego por goteo han provocado que muchos de los ejemplares que se plantaron se hayan secado. Otros se encuentran doblados porque han perdido las cintas con las que se apuntalaron sus finos troncos cuando se plantaron a finales de 2009.
"Está completamente descuidado", señala Cayetano Martínez, un vecino de la ciudad que pasea a diario por este paraje. Y es que, como recuerda, hay muros de piedra que delimitaban los senderos que ya han desaparecido, así como suciedad. "Desde que plantaron los árboles, por aquí no ha venido nadie", asevera.
En la cima de la montaña se encuentran las trincheras, el almacén y el refugio circular de defensa antiaérea desde el que los militares del bando republicano avisaban durante la guerra de la llegada de los aviones italianos que venían a bombardear la ciudad en colaboración con el frente nacional. No existe ninguna placa que lo explique, sólo hay botellas vacías, basura y mantas utilizadas por algún indigente. Junto al sendero se ven restos del alambre de espino y desde el PSOE advierten del riesgo de que desaparezca y del deterioro del reloj de sol tallado por los republicanos sobre una de las piedras.

El PSOE exige que se ponga en valor la zona
El Grupo Municipal Socialista exige la conservación de los restos de la Guerra Civil para "poner en valor la zona" y poder promocionarla como "parte del patrimonio histórico, cultural y medioambiental" de la ciudad. La portavoz del grupo, Elena Martín, sostiene que "hay mucha gente que no conoce la existencia" de las trincheras republicanas de la Serra Grossa y reclama que "se restauren y se instalen placas explicativas". Este enclave "está completamente olvidado" pese al atractivo de la zona, afirma.
En cuanto a la falta de mantenimiento, el portavoz adjunto del PSOE, Gabriel Moreno, denuncia que "se está pagando a la empresa concesionaria de la conservación de zonas verdes de la ciudad por ello". Al respecto, sostiene que el pliego de condiciones del contrato contempla la obligación de realizar labores de mantenimiento de la vegetación y la limpieza que, según afirma, "no se están acometiendo".

Restos de basura en el interior de las trincheras. pilar cortés

Foto y texto de la foto sacadas de: http://www.diarioinformacion.com/alicante/2012/03/20/trincheras-olvido/1235633.html

Sacado del Diario Información:

TIPOS DE TRONERAS

Tronera convencional:
Inicialmente, las fortificaciones contaban con meras hoquedades rectangulares practicadas en los muros frontales, siendo muy comunes en los emplazamientos de la sierra procedentes de las primeras etapas de fortificación de líneas defensivas, y que podemos ver habitualmente en casamatas de tipo semi-elíptico o de aprovechamiento. Generalmente se utilizaban con fusiles, puesto que el emplazamiento y uso de una ametralladora en este tipo de troneras resultaba realmente complicado.

Tronera de embudo:
Con el fín de conservar el ángulo de tiro, y a su vez permitir el emplazamiento de ametralladoras, se comenzaron a construir fortificaciones con troneras de embudo. Estas, también conservaban su forma rectangular, aunque en este caso, tenían un tamaño mayor en la parte exterior de la fortificación con respecto a la interior, conformando un embudo rectangular que se proyectaba de dentro hacia fuera. Dotaba al tirador de un mayor ángulo de tiro y posibilitaba el emplazamiento de una ametralladora que pivotase sobre un eje o un trípode, aprovechando así el ángulo ganado con este tipo de tronera. Es la más común.


Tronera de embudo invertido:
Viendo los problemas de visión y escasez de ángulo de tiro que presentaban las troneras convencionales, durante un breve espacio de tiempo, se construyeron fortificaciones con la tronera de embudo invertido. Estas conservan su forma rectangular, pero presentan un tamaño mayor en la parte interior de la fortificación con respecto a la exterior. Permitían ganar ángulo de tiro durante su utilización pero obligaban al tirador a desplazarse lateralmente para cambiar la dirección de disparo, lo que resultaba incomodo y seguía impidiendo el emplazamiento de una ametralladora, que era lo que convertía la fortificación en un mortífero elemento defensivo.



Tronera de embudo mixto:
En algunos frentes, y especialmente en las líneas republicanas, se construyeron fortificaciones con troneras de embudo doble o mixto. son semejantes a las troneras de embudo, aunque la parte más pequeña del hueco no se encuentra en el interior de la fortificación, sino levemente adelantada, aproximádamente en la tercera parte del grosor del muro desde el exterior. Permitía ganar un poco más de ángulo de tiro, y mejora el aprovechamiento de los laterales de la tronera, para operar con un fusil, frente a las troneras de embudo normales.



Tronera de embudo escalonado:
Con la evolución de la contienda, se observó un fallo en el diseño de las troneras de embudo en todas sus variantes. Cuando un proyectil disparado por un atacante impactaba en las paredes del embudo, este rebotaba hacia el interior causando la baja de alguno de sus ocupantes. De hecho, entre las tropas marroquíes de Franco llegó a haber auténticos expertos en inutilizar fortificaciones de este modo. Así, se empezaron a construir fortines con troneras de embudo escalonado. Estas cuentan con una forma semejante a las de embudo normal, aunque con un perfil escalonado, de modo que presentaba siempre superficies perpendiculares al fuego enemigo, haciendo que los proyectiles que impactasen en el embudo rebotasen hacia el exterior en lugar de hacerlo hacia el interior. Este tipo mantiene las características de visión lateral que la tronera de embudo, y a su vez anula los peligros por rebotes de proyectiles hacia el interior, suponiendo la última evolución durante la Guerra Civil. De hecho, este diseño fue adoptado por los contendientes de la II Guerra Mundial, encontrando fortificaciones con este tipo en famosas líneas fortificadas como la Línea Maginot francesa o el imponente Muro Atlántico alemán.







sábado, 17 de marzo de 2012

GRAFITIS EN RESTOS DE FORTIFICACIONES (II)

En una de las trincheras del Clot podemos ver la siguiente inscripción:

UGT 20 - 11 - 37 o al menos eso es lo que me parece a mi

Imagen gentileza de HAGBARD






viernes, 16 de marzo de 2012

EL RELIEVE ERÓTICO DE LA SIERRA DEL MOLINET (La Goteta, Alicante).


Hoy he querido poner unas imagenes de un relieve erótico en la sierra del Molinet, en La Goteta.

Hace algún tiempo leí un artículo sobre dicho relieve y me puse a intentar localizarlo, hace algunas semanas, lo localice

Aunque no se trata de ningún resto de fortificación, por lo que he leído fue realizado por un soldado republicano, destinado a unas posiciiones antiaéreas de la zona.

Perdonar si no pongo su localización exacta.

El relieve como se podra apreciar se trata de una pareja haciendo el amor. Tambien se conserva un grafiti co iniciales.



Cara

Recuerdo en una de esas veladas en nuestro querido paraiso del Barrio Obrero una chica nos conto que su abuelo de pequeño junto sus compañeros de clase, despues del cole, subian a lo alto de la Serra del Molinet, junto a la Serra Grossa. Era época de guerra, de guerra civil y desde estas montañosas atalayas próximas al mar cañones antiaéreos intentaban proteger la ciudad de Alicante.

Una vez allí en la montaña la chiquillería se unía a los soldados republicanos que atrincherados en la cima oteaban el horizonte en busca de aviones enemigos que desde Mallorca acostumbraban a bombardear nuestra ciudad (de hecho uno de esos criminales bombardeos mataría a casi 400 personas en el Mercado Central)

Esos soldados sólo eran un poco más mayores que los niños que acudían a su encuentro, eran unos crios metidos sin quererlo en una sangría fraticida. La soledad, la fría brisa marina, la melancolía de estar lejos de sus seres queridos se disipaban cuando veian a los niños llegar. La espontanea alegría infantil les hacia olvidar por un rato la dureza de la guerra. Los soldados jugaban con los niños y estos correteaban por las trincheras y simulaban abatir aviones enemigos.

El abuelo de nuestra amiga una tarde descubrió a uno de estos soldados esculpiendo en una roca a una pareja amandose, seguramente el joven soldado queria reflejar el deseo de estar en ese momento junto a su novia disfrutando del amor y no perdido en una tierra extraña, en lo alto de una montaña esperando enemigos.

Al niño le impresionó tanto la imagen del soldado cincelando la roca para ver reflejado su deseo con tanta pasión, que nunca se olvidaría de ese momento. Una vez acabada la guerra ya adolescente llevo a su futura mujer y futura abuela de nuestra amiga, a ver la escultura para ver si despertaba en ellos esa sexualidad tan reprimida durante el franquismo. Nuestra amiga quería creer que allí mismo junto la escultura y bajo la protección de la luna sus abuelos hicieron el amor por primera vez y quizas engendraron a su madre.
Texto sacado de: http://www.alicantevivo.org/search?q=escultura+&x=5&y=16

Cara del hombre

Piernas


En pprimer termino, pelo de la mujer, también se aprecia el brazo izquierdo, cuerpo y senos


Pies, piernas, culo y espalda.




Cabeza y pelo de la mujer en primer termino y mano sobre seno.


Cara del hombre, y mano sobre seno



Iniciales

Iniciales

Senos

Senos, brazo izquierdo y cabeza de la mujer.


Pies

Cara del hombre



Senos.

Cara del varón con una mano sobre un seno.

Mano sobre un seno.

Mano sobre un seno