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sábado, 22 de octubre de 2016

La Dénia que sufrió 3 ataques navales y un «sinfín» de bombardeos aéreos en la Guerra Civil
·         El ciclo Dénia en guerra dedica sus últimas cuatro sesiones a reconstruir en la ciudad aquel conflicto, que dejó decenas de edificios arrasados, y realizar un homenaje al historiador Emilio Oliver
·         Los expertos descubren algunos escenarios bélicos como la plataforma antiaérea de Les Rotes, un goniómetro en el Castillo o el refugio inacabado de Temple de San Telm
·         Gisbert propone seguir colaborando con el Ministerio de Defensa para establecer un itinerario permanente sobre los lugares de esa memoria

Bombardeo sobre el puerto de Dénia. Fondo: El País Valencià sota les bombes.
El 13 de agosto de 1937, Dénia sufrió su primer bombardeo desde el inicio de la Guerra Civil, un ataque naval del crucero de la armada franquista Canarias que escupió fuego sobre el puerto, hundió el carguero Sac-37, de 835 toneladas matriculado en Barcelona y provocó numerosas víctimas en la población, sobre todo en las proximidades de la Caldera del Gas. Uno de los obuses cayó además sobre una casa de campo y provocó 3 muertos.
El Canarias se convertiría así en uno de los mitos más terribles de la memoria colectiva de esta ciudad y sería recordado como una pesadilla durante generaciones. Volvió a protagonizar dos ataques más, el 23 y el 24 de diciembre de aquel mismo año.

El Canarias.
Y eso sólo por mar. El infierno también vino desde el aire.
De hecho, el historiador dianense Emilio Oliver (1923-1984)  recordó en La guerra civil española. Vida en una ciudad de la retaguardia republicana –publicado en 1974– que Dénia sufrió «incontables ataques aéreos» por parte de la pava de Mussolini, que tenía su sede en Palma de Mallorca: el primero, el 2 de octubre también de aquel 37 volvió a cebarse en el puerto y «partió en dos la escollera norte». El siguiente se produjo el 12 de octubre, concentró su artillería en Les Marines y originó cinco muertos.
Oliver evoca otro ataque más el 8 de julio de 1938 y asegura que por esas fechas los bombardeos eran «diarios o casi diarios». Fue entonces cuando se construyó el refugio bajo el Castillo para cobijar a la población civil.
Los aviones fascistas escupieron por última vez obuses y metralla sobre Dénia el 28 de marzo de 1939 en un postrero ataque que siempre ha tenido difícil justificación, pues por aquel entonces ya no quedaba resistencia en esta ciudad de la retaguardia republicana, como tituló Oliver.
Según su recuento, durante toda la contienda en la ciudad quedaron destrozados completamente 22 edificios mientras que otros 31 lo fueron parcialmente. Siete barcas de pesca fueron hundidas. Oliver extrajo todas aquellas conclusiones combinando sus propios recuerdos de infancia con una labor de investigación, especialmente en el Arxiu Municipal de Dénia.
En honor a la memoria histórica
Desde esta plataforma en Les Rotes habrían actuado unidades de artillería del Ejército Republicano.
Por una cuestión de «reivindicación de la memoria histórica», tal y como señala el jefe municipal de Arqueología, Josep Antoni Gisbert, el ciclo Dénia en guerra destinará sus últimas cuatro sesiones –un número más que significativo– a la Guerra Civil en el municipio. Y rematará todo el ciclo con un homenaje a Oliver que  tendrá lugar el próximo 28 de octubre en el Ayuntamiento de Dénia.
Antes hablarán especialistas sobre la materia para redescubrir nuevas memorias. Dos de ellos lo harán este jueves a las 19.30 horas en la sala del Castell a partir de las 19.30 horas: primero, el historiador Eladi Mainar, quien aportará la memoria gráfica de aquel conflicto, con impresionantes imágenes aéreas.
Y después, Vicente Larios, de la Asociación de Veteranos y Reservistas del Ejército, quien se pasó meses investigando «cientos de folios» sobre documentos oficiales en el Archivo Militar de Ávila, muchos de ellos vinculados a Dénia.
La labor de Larios pone en entredicho algunas de las certezas que conservaba la memoria colectiva de Dénia: por ejemplo, que el ataque naval a la ciudad del 13 de agosto del 37 pudo no haber sido obra del Canarias sino de un crucero gemelo, el Baleares, que resultó hundido en la contienda. Como ambos buques eran prácticamente idénticos y el cuaderno de bitácora del Baleares se perdió, la verdad no puede establecerse con seguridad.
Lo que sí es evidente, según Larios, es que Dénia sufrió mucho en la segunda parte de la guerra, «cuando empiezan los bloqueos sobre los puertos republicanos». De ahí que se destinaran a esta ciudad unidades sobre todo de artillería con la misión de defender la costa.

Goniómetro en el castillo.
Existen aún hoy algunos rastros de los escenarios bélicos de aquel periodo. Gisbert alude a una estructura de hormigón con una rosa de los vientos, un goniómetro ubicado frente al Palau del Governador, desde cuya privilegiada posición se erigió en todo un observador de los hostigamientos aéreos.

Plataforma de Les Rotes.
Dénia en guerra dedicará su visita del sábado 22 de octubre a partir de las diez y media de la mañana a visitar otro de esos escenarios, una plataforma de defensas antiaéreas en las que habrían actuado algunas de esas unidades militares de las que hablaba Larios, ubicada en la Venta del Burro, en Les Rotes.
En cuanto a los refugios no sólo existió el que hoy puede contemplarse bajo la montaña del Castillo sino otro en la calle Temple de Sant Telm que no llegó a acabarse pero del que se excavaron más de veinte metros y que según Gisbert también pudo oser empleado por la población civil.
A la problemática tanto de los refugios como de las fortificaciones para la defensa pasiva dedicará su conferencia el jueves 27 el académico Francisco Taberner. Dénia contó con otros elementos: por ejemplo nidos de ametralladoras que han desaparecido de su costa, especialmente uno que se encontraba en Les Deveses.
De cara al futuro
Por toda esta memoria, el área municipal de Arqueología mantiene su interés en seguir colaborando con el Ministerio de Defensa –administración con la que ya ha ensamblado este ciclo de Dénia en guerra a punto de concluir–. Y con dos objetivos.
En primer lugar, subraya Gisbert, para poner en valor todos los estudios sobre la trayectoria bélica de una ciudad «que fue una plaza militar milenaria, desde el siglo I a.d.C, en el que la Dianum romana fue base de la flota de Sertorio, hasta la Guerra Civil.

Y respecto a esta última para establecer un itinerario permanente sobre sus principales escenarios que cuente con un plano, una guía y visitas guiadas permanentes. El objetivo «reconstruir la Dénia de 1936-39 tal y como se ha hecho con éxito en otras ciudades como Madrid y ofrecer al visitante contenidos temáticos que le permita conocer en profundidad aquellos sucesos».

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