Cárceles franquistas: la plaza de toros de Alicante, por @AgenciaFebus
![]() |
| La plaza de toros de Alicante. |
Este blog, pretende hacer un recorrido por las fortificaciones y trincheras que hay la provincia de Alicante. En las cercanías de la ciudad de Alicante se conservan en la actualidad una extensa red de refugios, bunkers y trincheras que fueron construidos durante la Guerra Civil. El objetivo es recuperar la memoria y la historia de la Guerra Civil, reivindicarla y comprenderla. Impedir la desaparición del patrimonio de la Guerra Civil es cosa de todos.
![]() |
| La plaza de toros de Alicante. |
Málaga, 2 feb (EFE).- Las mujeres han sido las olvidadas de "la Desbandá", episodio de la Guerra Civil en el que fueron asesinados entre 3.000 y 5.000 malagueños -la mayoría civiles- en febrero de 1937 al huir a Almería por la que llaman "carretera de la muerte" ante el avance de las tropas franquistas, pero ahora se les recuerda.
Entre esas mujeres destacan dos, la extremeña Matilde Landa y la italiana Tina Modoti, "que jugaron un papel fundamental en Almería para organizar el socorro con el Socorro Rojo Internacional", según ha destacado en Málaga al inicio de la VII Marcha Integral La Desbandá la directora del Instituto de Las Mujeres, Toni Morillas.
Manuel Triano Simón, superviviente del episodio y de 86 años, ha recordado al comienzo de la marcha que tenía seis meses y su madre lo llevó en brazos: "fue un crimen horroroso de miles de personas que murieron, que tuvieron que dejar tiradas en la carretera, porque el ejército fascista español al mando de Franco mató a tantísima gente".
Sus padres no le querían contar mucho de aquello, "de las matanzas que hubo, que no se podían ni enterrar, que dejaban a las criaturas tiradas en el suelo y tenían que continuar porque si no, los mataban a ellos también, porque era por tierra, mar y aire los ejércitos de Mussolini, los alemanes y Franco matando españoles, no extranjeros".
En este éxodo de 150.000 malagueños ellos llegaron hasta Alicante, donde permanecieron hasta que terminó la Guerra -primero viviendo en una cueva- y comenta que "hay gente que no quiere decir nada, pero eso ocurrió: españoles contra españoles".
María Hidalgo Guerrero (91 años) recuerda los "fogonazos" que tanto le asustaban, que con cinco años salió corriendo sin saber el motivo "con lo puesto" y "llorando" y que cuando empezó el bombardeo se perdió toda la familia.
Iba con su padre y una hermana de dos años y medio -que cogió una infección-, por otro lado la madre con otra hermana y además los abuelos; al llegar a Almería -donde estuvieron tres años- veían heridos por todos lados y creían que la madre había muerto, pero había vuelto a Málaga y ya con 9 años pudieron reencontrarse.
Amparo Sánchez Monroy, hija de superviviente, ha explicado que esta marcha le trae recuerdos "tristes y dolorosos"; ya que, igual que Matilde Landa, su madre -Andrea Martínez- fue delegada del Socorro Rojo Internacional.
"Y conmigo en brazos le tocó vivir otra desbandada tan tremenda e inhumana como la de Málaga: el paso de Los Pirineos en febrero del 39 y como 500.000 republicanos derrotados pasamos la frontera con Francia; ancianos, mujeres y niños inocentes empezamos a sufrir maltrato y desgarro del destierro en campos de concentración galos", señala.
Quiere homenajear a las mujeres, "las conocidas como anónimas", Matilde Landa, Tina Modoti, su madre y "sus compañeras de lucha"; ya que resalta que "son siempre mujeres las que pagan el tributo más fuerte en todas las guerras".
Unas 250 personas van a recorrer 250 kilómetros hasta Almería -adonde llegarán el 11 de febrero- en recuerdo de las víctimas de la Desbandá, parcialmente por arcenes de carretera, con participantes llegados de Francia, Italia, Suiza e Inglaterra y otros puntos de España como Madrid, Cataluña, País Vasco o Valencia.
Toni Morillas ha destacado el "avance importante" que ha supuesto la Ley de Memoria Histórica, pero cree que "todavía tenemos que ir mucho más allá", y para ello cree clave que "el movimiento memorialista vaya de la mano del movimiento feminista y nunca más las mujeres sean las grandes olvidadas de la historia".
Sobre la marcha de la Desbandá, ha incidido en la colaboración del instituto que dirige "para que los nombres" de ellas "no se borren de la historia" y que esta edición "tiene nombre de mujer porque las mujeres hemos sufrido el doble velo del silencio por ser antifascista y por ser mujeres".
"Las mujeres fueron protagonistas de la marcha de la Desbandá junto a niños y personas ancianas y lideraron la organización del socorro, de los cuidados y auxiliaron a miles de personas", recuerda.
Lola Sierra, vicepresidenta de la Asociación sociocultural La Desbandá, ha señalado que reivindican "verdad, justicia y reparación" y que "en la huida la mayoría de la población eran mujeres, que tuvieron que organizar esa marcha, fueron la columna vertebral y el sustento de familias que llevaban a su cargo". EFE
FUENTE: https://www.lavanguardia.com/vida/20230202/8728512/olvidadas-desbanda-carretera-muerte-recuerdo.html

Más de setenta fosas comunes con los restos de los 2.238 represaliados del franquismo confirman al cementerio de Paterna como la "gran fosa" de la Comunitat Valenciana. EFE/Manuel Bruque
EFEEl minucioso trabajo de los investigadores ha permitido hasta ahora localizar y sacar a la luz los restos de 2.166 víctimas de la represión franquista y del combate en la Guerra Civil. El dato figura en el nuevo portal web de Memoria Democrática que ayer fue presentado por la consellera Rosa Pérez Garijo, quien añadió que “se han excavado el 66% de las fosas comunes de la represión franquista en territorio valenciano”, de acuerdo con los últimos datos del Catálogo de Exhumaciones.
Las cifras señalan que en la provincia de Castellón se han exhumado el 75% de las fosas comunes, mientras que en Alicante se ha alcanzado el 80% y en València el 61%.
La consellera de Calidad Democrática explicó que a lo largo de 2023 se acometerá la búsqueda de 421 nuevas víctimas del franquismo y la dictadura en 49 fosas que se encuentran en los cementerios de Paterna (41, con 179 víctimas), Castellón de la Plana (una sola fosa, pero donde se cree que hay 228 cadáveres) y Alicante, donde se espera recuperar los restos de 14 víctimas en la fosa 8 del cementerio municipal.
Pérez Garijo afirmó que la Generalitat Valenciana es “un referente en políticas de memoria en todo el Estado español y queremos que la web también lo sea”.
El director general de Calidad Democrática, Iñaki Pérez Rico, enumeró los detalles y las posibilidades que ofrece la nueva página web que “pone a disposición de la ciudadanía todo el trabajo y la información que se ha recopilado en la materia”.
La nueva página web de Memoria Democrática ofrece toda la información sobre las víctimas de la Guerra y la dictadura franquista. Se incluye un buscador de víctimas, información sobre bebés y menores robados, identificación de víctimas y banco de ADN y el contacto para acceder a las Oficinas de atención a las víctimas de ámbito comarcal.
El portal dedica un espacio especial al reconocimiento de la memoria democrática de las mujeres desde el que se puede acceder a diversos materiales sobre la actividad de la mujer en tiempos de guerra y su lucha por la libertad.
En el nuevo sitio web se puede consultar también el Catálogo de Lugares e Itinerarios de la Memoria, en el que recientemente se ha inscrito el paredón el Terrer de Paterna que se ha convertido en el primer lugar que se declara e inscribe en el catálogo por aplicación de Ley de Memoria Democrática y para la Convivencia de la Comunitat Valenciana.
La consellera aseguró que “estamos trabajando para que el Campo de concentración de Albatera, el Memorial de las Víctimas en el cementerio de Paterna o la Línea XYZ sean muy pronto lugares de la memoria democrática valenciana”.
La consellera ha señalado que “hemos iniciado los trámites para la compra de los terrenos de Albatera para hacer un Centro de Interpretación”.
También se puede acceder al espacio en el cual, con la denominación Geografía del Terror, se destacan aquellos espacios "donde el relato de historias de miedo, dolor y extrema injusticia se hacen insoportables, dada su cantidad y extremo dramatismo", señala la conselleria. En este apartado se hace referencia al cementerio de Paterna y el Terrer, el paredón de Paterna, el Campo de concentración de San Isidro de Albatera, así como a los numerosos campos de concentración existentes en el territorio valenciano.
También se puede consultar el Catálogo de Vestigios de la Guerra y la dictadura franquista en la Comunidad Valenciana, un registro en permanente actualización. Cualquier persona o entidad puede dirigirse a la Conselleria de Calidad Democrática para comunicar la existencia de elementos que se consideren contrarios a la memoria democrática.

Campo de trabajo de la República en Albatera, que más tarde se convertiría en el campo de concentración del bando Nacional.
Comité Internacional de la Cruz RojaAdemás, se incluye un proyecto de recuperación de memoria a través de testimonios orales, trabajo coordinado por Cristina Escrivà Moscardó, de la Asociación Cultural Instituto Obrero. Se trata de un conjunto de entrevistas realizadas entre el 2021 y 2022 que abarcan diferentes aspectos, desde la vida cotidiana durante la guerra en España, a la represión franquista; desde la cultura republicana, al exilio exterior e interior; desde la lucha clandestina, a las consecuencias de la derrota.
El portal incluye también un apartado sobre subvenciones, convenios y actividades que permite el acceso a materiales audiovisuales, documentales y películas; exposiciones, homenajes, jornadas; así como diferentes publicaciones relacionadas con la memoria democrática. A su vez, se puede acceder a diversas publicaciones englobadas en palabras e imágenes de la memoria, así como al Registro de Entidades Memorialistas.
/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/2VV2NT4HKJDVHJDRGYKXVXWYIA.jpg)
Han sido cuatro años de estrecho contacto con las asociaciones memorialistas valencianas, de localizar y retirar vestigios franquistas de edificios y calles, de hacer un inventario de las fosas comunes en todo el territorio valenciano, para exhumarlas e identificar a los represaliados fusilados durante la Guerra Civil y la posterior represión franquista. Y también de localizar los lugares de la memoria, como El Terrer en Paterna o el campo de concentración de Albatera, cuya compra de terrenos ultima la Consejería de Participación, Transparencia, Cooperación Y Calidad Democrática, Rosa Pérez Garijo. Este departamento lo ha condensado todo en un portal, al que pueden acudir familiares de las víctimas, estudiosos o cualquiera que quiera conocer lo que ocurrió durante la guerra y la represión en la Comunidad Valenciana.
“Ha costado mucho sacarlo adelante pero se ha hecho un gran trabajo”, ha manifestado Pérez Garijo durante la presentación del portal, que recoge las políticas que ha llevado adelante su departamento, algunas de ellas en colaboración con las diputaciones. El 66% de las fosas comunes de la represión franquista en territorio valenciano ya se han excavado y se han localizado los restos de 2.166 víctimas. En Castellón, por ejemplo, se han localizado 28 fosas comunes, de las que ya se han intervenido 21 y las siete restantes están previstas este año. En la provincia de Alicante se censaron 51, de las que se han intervenido 36 y faltan 15. Y en Valencia, con un censo de 262 fosas localizadas, se ha intervenido en 141 y otras 41 están programadas para 2023.
El trabajo es ingente. En Paterna, un municipio del área metropolitana de Valencia, se localizó uno de los lugares del horror en la época de la represión que siguió a la contienda civil española. En un lugar conocido como el paredón de España fueron fusilados hasta 2.238 represaliados entre el 3 de abril de 1939, dos días después del fin de la Guerra Civil, y 1956. La consejería ha proyectado en este lugar un centro de interpretación en el cementerio —presupuestado en un millón de euros— de la localidad valenciana para que tal masacre no caiga en el olvido.
A mitad de legislatura se creó el censo de vestigios, una lista que está viva porque a la par que se retiran símbolos de la dictadura, los ciudadanos identifican y comunican otros nuevos. No obstante, se han retirado 142 vestigios en total, entre ellos la cruz del monumento a los caídos del parque Ribalta de Castellón, retirada hace solo unas semanas en un ambiente de gran tensión y de gritos entre defensores y detractores.
Un carrusel de imágenes, cedidas autores de los cómics publicados para salvaguardar la memoria democrática, abren el portal público, donde hay un buscador de víctimas (realizado por la Coordinadora d’Associacions per la Memòria Democràtica del País Valencià a través de un convenio de colaboración que se viene suscribiendo desde 2021 con la consejería) y un mapa de las fosas de la represión franquista, realizado en colaboración con el Instituto Cartográfico Valenciano; otro de lugares e itinerarios de la memoria, y el proyecto de Construyendo Memoria, que consiste en la entrega a los ayuntamientos de los Azulejos de la Memoria para que lo coloquen en un lugar visible del municipio de donde proceden las víctimas. Algunos de los apartados remiten a enlaces de otras instituciones.
“Hemos creado una herramienta, un instrumento, que no es perfecto pero se podrá ir actualizando con el tiempo. Hay mucha información para todo aquel que quiera conocer lo que pasó aquellos años”, ha explicado el director de Calidad Democrática, Iñaki Pérez Rico. “Somos un referente en políticas de memoria de todo el Estado”, ha añadido la consejera, que se ha referido al compromiso del Gobierno valenciano de conseguir un territorio libre de fosas. De acuerdo con los últimos datos del Catálogo de Exhumaciones, en la provincia de Castellón se han exhumado el 75% de las fosas comunes, mientras que en Alicante se ha alcanzado el 80% y en Valencia el 61%.
La Consejería trabaja en estos momentos en la compra de terrenos de lo que fue el campo de concentración de Albatera, que llegó a albergar unos 14.000 presos. La intención es que la Generalitat compre seis de las 14 hectáreas de terreno total del campo para su musealización como primer yacimiento arqueológico de la Guerra Civil.
El portal también dedica un apartado a los bebés robados y otro a la memoria de las mujeres combatientes antifranquistas. Uno de los proyectos, Madres e hijas de la Transición española, es un archivo audiovisual que presenta de forma interactiva relatos de vida de mujeres españolas que se hicieron adultas y madres durante el franquismo. Sus hijas las entrevistan y les preguntan sobre sus vivencias en la dictadura, los cambios sociales, culturales y políticos que han protagonizado, y las diferencias y similitudes que perciben entre las dos generaciones, explica la web.
MADRID
Evacuar niños y niñas desde el País Vasco, crear y equiparar hospitales para los más desfavorecidos, conseguir recursos económicos en sus países de origen y destinarlos a las zonas más golpeadas por la Guerra Civil, y comandar servicios de ambulancias que salvaron la vida a miles de personas. Estas son solo algunas de las acciones que llevaron a cabo decenas de voluntarias británicas que desde 1936 decidieron poner en peligro su vida para salvar la de otros: la de aquellas personas que huían del terror y la barbarie que el bando sublevado imponía en los lugares que conquistaba.
Linda Palfreeman, profesora de la Universidad CEU Cardenal Herrera en Elche, retrotrae la acción de las mujeres británicas en iniciativas humanitarias durante la Guerra Civil a la política de no intervención que siguieron su país, junto a Francia y Estados Unidos. "Mujeres británicas de todos los sectores sociales y profesionales se movilizaron en apoyo de la República, muchas asumiendo roles de liderazgo en los miles de comités de Ayuda a España creados en pueblos y ciudades por todo el Reino Unido", introduce esta experta.
Entre ellas, se contaban representantes de todo tipo de partidos, como la duquesa de Atholl, diputada conservadora; representantes laboristas como Leah Manning y Ellen Wilkinson; y activistas comunistas como Isabel Brown, que dirigió el Comité Británico para Ayuda a las Víctimas del Fascismo. Gracias a su tesón, organizaron todo tipo de eventos para la recaudación de fondos: mercadillos, charlas, fiestas y eventos de todo tipo, recaudando, en total, unos dos millones de libras. Y contrataron barcos para transportar a España las toneladas de alimentos y otros bienes, explica la propia Palfreeman.
"Eran mujeres con antecedentes sociopolíticos muy diferentes. Algunos ya estaban políticamente motivadas, como las enfermeras Thora Silverthorne, y Annie Murray, miembros del Partido Comunista Británica, así como Winifred Bates, secretaria y publicista, y Nan Green, administrativa. Vieron la lucha en España como una oportunidad vital para detener la ola de fascismo que recorría Europa", añade la docente universitaria. Asimismo, en algunas de ellas incluso se atisbaba una suerte de feminismo social, pues las enfermeras Patience Darton y Penny Phelps declararon que su apoyo a la República estaba inspirado en las iniciativas para mejorar la situación de las mujeres y de sanar el miserable nivel de vida de las clases más pobres.
Otras declararon motivos puramente humanitarios, como atestiguan todas aquellas mujeres británicas que sirvieron como enfermeras o administradoras en la unidad de ambulancia del Spanish Medical Aid Committee (SMAC). En Madrid, sin ir más lejos, se encontraba la Unidad de Ambulancia Escocesa, bajo el liderazgo de Fernanda Jacobsen, la única mujer en el equipo de veinte. Desde esa Unidad socorrían a las tropas heridas y a la población civil sufrida de la capital sitiada.
Las mujeres también fueron las encargadas de la evacuación de 4.000 niños vascos a Gran Bretaña, durante el bombardeo de Bilbao. "Leah Manning del SMAC y Edith Pye de la Society of Friends (Cuáqueros) ayudaron a organizar la expedición", determina Palfreeman.
En La Desbandá malagueña también estuvieron presentes mujeres británicas, mientras se sucedían los ataques por aire, mar y tierra que tenían como objetivo asesinar a los civiles que huían hacia zonas todavía en manos republicanas. "Miles de ciudadanos huyeron, llevando las pobres posesiones que pudieron, con poca comida y escasa protección contra el frío del invierno. Los más afortunados tenían algún tipo de transporte, tal vez en forma de un burro, pero la inmensa mayoría tuvo que hacer la caminata de 200 kilómetros a pie por los montañosos senderos costeros desde Málaga hacia Almería", se explaya la experta.
Este éxodo forzoso les obligó a dormir durante el día y caminar de noche, comiendo plantas y hierbas que encontraban por el camino para calmar el hambre. Tal y como relata la propia Palfreeman, "a pesar de la indescriptible adversidad sufrida, más de 80.000 personas lograron llegar a Almería; unos 20.000 volvieron a Málaga, y más de 5.000 fueron fusilados, ahogados o murieron por dificultades y hambre en el camino".
De esta forma, la necesidad de asistencia médica y humanitaria externa se tornaba imprescindible. La Unidad de Ambulancia de las Universidades Inglesas partió para el sur de España, comandada por Violetta Thurstan. Ella hablaba español, árabe, francés y alemán con fluidez y algo de italiano, ruso y griego, lo que suponía un punto a su favor. El equipo médico estaba compuesto casi exclusivamente por mujeres, incluyendo a las enfermeras Elizabeth Burchill, y Dorothy Morris y contando con la colaboración de otras mujeres como Mary Elmes.
Estas mujeres, inmediatamente después de la llegada de los refugiados a Almería, establecieron una cantina para los refugiados en la estación de tren de Almería. En ella proporcionaban leche para los niños y enfermos por la mañana, y sopa a todos por la tarde. "A medida que la ambulancia ganaba renombre entre la comunidad local, las admisiones aumentaron, tanto que este hospital se hizo pequeño. Una casa cercana, mucho más grande, se convirtió en el Hospital Elena. El personal doméstico se reclutó de entre los refugiados, y las enfermeras británicas instruían a chicas locales en las tareas de enfermería", concretiza la profesora de la CEU.
Sus cuidados no tardaron en materializarse, es decir, en salvar vidas. La tasa de mortalidad de los bebés desatendidos durante tanto tiempo era elevada al principio, pero con la atención experta de estas enfermeras descendió, y las epidemias se controlaron. Francesca Wilson, representante cuáquera, viajó al sur desde Barcelona. "Miseria humana amontonada" es como describió lo que vio a su llegada a Murcia, donde creó un hospital para niños, al ver a las personas que también habían salido de Almería. Gracias a sus peticiones, "la sociedad de Amigos británica y otras agencias enviaron toneladas de alimentos y otras provisiones gracias a las que se puedo alimentar a entre 2.000 y 3.000 personas todos los días", en palabras de Palfreeman.
Wilson tuvo que retornar a su trabajo como maestra de escuela en su país natal, por lo que la administración del hospital fue asumida por Esther Farquhar, representante del American Service Council (los cuáqueros americanos). Antes de su regreso, Wilson tuvo tiempo de enfrentar un doble objetivo ante la necesidad de proporcionar a los refugiados una ocupación digna y ayudar a satisfacer la falta urgente de ropa, por lo que abrió talleres de costura para mujeres y niñas en Elche, Alicante y estableció una colonia agrícola para niños, en la sierra de Crevillente.
El trabajo desempeñado por estas mujeres en apoyo a la Segunda República no se limitó a sus actuaciones en España. "Frida Stewart, por ejemplo, seguía trabajando para el National Joint Committee. Montó espectáculos musicales en los que los propios niños bailaban y cantaban en el estilo vasco tradicional, y así recaudaban fondos para su manutención y cuidado en Inglaterra", apunta la experta.
La derrota frente al bando sublevado tampoco las paró. Stewart y Wilson y otras tantas voluntarias viajaron al sur de Francia para ayudar en los campos de concentración donde miles de refugiados republicanos estaban retenidos en condiciones espantosas, parafraseando a la docente universitaria.
Otro de los nombres reconocidos en la asistencia humanitaria de La Desbandá es Norman Bethune, comunista comprometido que estuvo en España desde noviembre de 1936 hasta finales de mayo de 1937. Es recordado por su contribución al Servicio de Transfusión de Sangre de la República cuando dirigía la unidad médica enviada a Madrid por la Comisión Canadiense de Ayuda a la Democracia Española (CASD). Después de renunciar a sus cargos y redactar su testamento, llegó a la capital española, tal y como relata la propia Freeman.
La falta de sangre golpeaba a las tropas republicanas, pues muchos soldados morían desangrados o en el hospital al llegar tan debilitados y no soportar la cirugía. Tras recibir el respaldo del doctor Erwin Kisch, jefe médico de las Brigadas Internacionales y de los jefes del Socorro Rojo Internacional, se puso manos a la obra. Primero viajó a París a comprar equipamiento, y en Londres compró una camioneta Ford que convertiría en ambulancia. Bethune fue nombrado comandante del nuevo Instituto Canadiense de Transfusión de Sangre, y coronel del Ejército Republicano.
Todo estaba listo, así que cuando el Instituto había sido equipado, algunos frigoríficos fueron distribuidos a los hospitales de campaña a lo largo de los frentes activos. El Socorro Rojo lanzó una campaña en la prensa y en la radio, llamando al pueblo de Madrid a dar su sangre para salvar la vida de aquellos hombres que luchaban en la defensa de la ciudad. Al día siguiente, más de 2.000 personas se acercaron al lugar a donar su sangre.
Los donantes fueron elegidos de ambos sexos, con edades entre los 18 y 50 años. Después de su donación, a cada uno de ellos se le dio una taza de café o copa de coñac, junto a algo de comida, como un paquete de arroz y una lata de carne o de leche condensada. Al principio el servicio suministraba sangre por todos los 56 hospitales de Madrid, pero pronto se amplió a incluir a 100 instalaciones sanitarias a lo largo de la totalidad de los 1.000 kilómetros de frente.
Nada frenaba a Bethune, por lo que una vez consciente de lo que estaba sucediendo en Málaga y sabedor del peligro que corrían, él y dos compañeros se apresuraron a socorrer a las miles de personas que huían hacia Almería. En ese trayecto se encontró con la hilera de 30 kilómetros formada por todos los refugiados sin refugio que buscaban un lugar seguro ante el avance de las tropas sublevadas.
Llegó un momento que él y su equipo no pudieron más, por lo que decidieron abandonar la sangre y rescatar a cuantos niños, ancianos y enfermos pudieran para llevarles hacia la relativa seguridad de Almería. Mientras tanto, en el Instituto las cosas estaban algo descontroladas. Algunos testimonios del momento lo achacan a que Bethune no había dejado una cadena de autoridad clara. Además, era notable su consumo excesivo de alcohol. Finalmente, este cirujano volvió a Canadá, su país natal, para emprender una gira propagandística.