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jueves, 11 de noviembre de 2021

 Unos senderistas hallan una bomba de la Guerra Civil en el parque natural de Mariola

Los TEDAX trasladan y detonan la granada localizada en una 

zona de difícil acceso del Pic de l’Àguila de Alcoy

La granada mortero localizada en el parque natural de la Sierra de Mariola.

La granada mortero localizada en el parque natural de la Sierra de Mariola.

Tremenda la sorpresa que se llevaron dos senderistas el sábado en el Parque Natural de la Sierra de Mariola. Al salirse de ruta y realizar una bajada por una zona de difícil acceso del Pic de l’Àguila, se dieron de bruces con una bomba de la Guerra Civil. Los artificieros del TEDAX de la Policía Nacional se hicieron cargo del artefacto explosivo tras acceder al paraje en la tarde del sábado, tras una complicada ascensión y un también difícil descenso con la bomba, una granada mortero de 120 mm con carga TNT y sin espoleta, que fue detonada en el campo de tiro de Agost, según explicaron fuentes de la Comisaría de Alicante.

El descubrimiento lo realizaron el xixonenc José Juan Raymundo, exconcejal del PP de la población turronera , y su pareja, la barcelonesa Virginia Nicolás Larruy. Raymundo, que hizo público el hallazgo también a través de las redes sociales, explicó a este medio que «nos encontrábamos realizando la ruta desde el Barranc del Sim al Pic de l’Àguila, y cuando llegamos al Pic de l’Àguila, en lugar de seguir a La Moleta, hicimos un ‘destrepe’ -descenso por una zona rocosa en la que hay que usar las manos- y nos tropezamos con la bomba entre unas rocas y un pino, en perfecto estado de conservación».

Ante el hallazgo, llamaron al 112, contactando con ellos la Policía Nacional, que desplazó a agentes de la Comisaría de Alcoy hasta el lugar, una zona escarpada de difícil acceso que había sido marcada por los senderistas con papel higiénico en el pino, tras facilitar también las coordenadas. Los policías protegieron la zona hasta la llegada del TEDAX, la unidad de desactivación de explosivos y NRBQ (Nuclear, Radiológica, Bactereológica y Química) de Alicante.

Una vez examinado y asegurado el artefacto, lo retiraron para ser trasladado hasta un lugar seguro donde poder manipularlo y destruirlo, ya que contenía carga explosiva. Así, procedieron a bajarlo para su detonación en el campo de tiro de Agost dado el riesgo que conllevaba hacerlo in situ, al encontrarse en un paraje natural y porque la carga explosiva se consideraba bastante estable y permitía su transporte.

Además, los agentes realizaron una batida por los alrededores por si se encontrara otro artefacto similar en la montaña, sin resultado. Raymundo señaló que todo apunta a que la granada fue lanzada por la aviación italiana en los bombardeos de Alcoy en septiembre de 1938, acabando sin explosionar en la zona de Serelles, cerca del casco urbano de Alcoy.

Maquinaria con la que han manipulado la bomba.

Maquinaria con la que han manipulado la bomba.

Fuente: https://www.informacion.es/alcoy/2021/11/07/senderistas-hallan-bomba-guerra-civil-59274352.html


 A todos los caídos en nuestra INcivil guerra 1936-1939

La costumbre de relacionar las amapolas con la guerra viene de la época napoleónica, cuando un escritor se percató de que el territorio anegado tras un conflicto se cubría de estas flores en primavera. Durante la Gran Guerra, el teniente coronel John McRae, médico canadiense, escribió el poema En los campos de Flandes, en el que establecía esa misma relación. La composición se hizo célebre y la amapola se convirtió en elemblema de los fallecidos en combate:

Los campos de Flandes
En los campos de Flandes las amapolas se mueven,
entre las filas de cruces,
marcando nuestro lecho.
Y en el cielo vuelan las alondras cantando con valentía,
apenas oídas en el fragor de los cañones.
Somos los muertos;
pocos días antes, vivíamos,
sentíamos el amanecer, veíamos el crepúsculo.
Amamos y fuimos amados, y ahora yacemos.
Haz tuyo nuestro combate con el enemigo.
Desde nuestras débiles manos te lanzamos la antorcha,
tuya es, mantenla en alto.
Si faltas a la palabra dada a los muertos
ya nunca descansaremos,
aunque crezcan las amapolas en los campos de Flandes.
Alexis Helmer


Así, el día del aniversario del armisticio, el 11 de noviembre, los británicos se colocan una amapola -poppy- de papel, en recuerdo de los fallecidos en la Primera Guerra Mundial. Con ella también conmemoran a otros soldados que perdieron la vida en conflictos posteriores, como la Segunda Guerra Mundial, la Guerra de las Malvinas o la Guerra del Golfo. Las poppys son confeccionadas por los veteranos de la guerra y vendidas por representantes de la Real Legión Británica, una organización formada por supervivientes de todas las guerras.
También este "Día del recuerdo" o "Día del veterano" vuelve a llenar mi corazón de envidia hacía aquellos países que, sin complejos, saben rendir homenaje a sus muertos. A aquellos soldados que lejos de casa se dejaron la piel, el alma o la vida por su país. Esos uniformes, garantes de libertad, que se interponen entre la tiranía y la libertad.
Pero aquí en España eso no se estila, no es "progre" ni moderno dar el homenaje sincero y emotivo a aquellos que dieron su vida por España. Ya fuera en Annual, en Pavia, en Rocroi, en Rusia, en Buenos Aires o en Afganistán.
Porque para nuestros amigos los gobernantes la Defensa solo ha supuesto un negocio con el que lucrarse. Desde utilizar los fondos reservados para temas "curiosos" hasta a ahorrar alquilando aviones en los que jamás se subirían y que, tristemente, terminaron convertidos en una humeante tumba.
Pero hoy no es el día de la crítica, me lo guardo para otra ocasión. Hoy es día de recuerdo y homenaje a todos los que murieron luchando por la paz, por nuestra libertad.

domingo, 17 de octubre de 2021

El ataque sobre La Vía: el bombardeo a Dénia más sanguinario

 

El ataque sobre La Vía: el bombardeo a Dénia más sanguinario

17 DE OCTUBRE DE 2021 - 09:01

La mañana del 18 de octubre de 1938 Dénia vivió el acontecimiento que marcaría a los vecinos durante generaciones y que aún a día de hoy se recuerda. Fue el bombardeo más devastador y sanguinario que se produjo en las calles de la localidad.

Desde que estalló la Guerra Civil, Dénia se mantuvo fiel al bando republicano. Su privilegiada situación en la retaguardia permitió vivir el conflicto con relativa normalidad. Si no fuera, claro está, por los múltiples bombardeos que se vivieron y el sonido constante de las sirenas que alertaban de la presencia de aviación alemana e italiana sobrevolando el municipio.

El asedio de los «zapatones» alemanes a Dénia

Cuando el conflicto pasó de ser algo amateur a profesionalizarse, en el momento que entraron los intereses extranjeros para participar en aquella simulación de lo que sería la Segunda Guerra MundialMallorca se convirtió en un aeródromo que acogió las tropas aéreas de Hitler y Mussolini que colaboraron con el bando golpista liderado por Franco. En el 38, Dénia sufriría especialmente la presencia de los alemanes, los cuales llegaron a disponer en total de 27 hidroaviones Heinkel HE59. Estos biplanos eran los que en la calle se conocieron como «zapatones» ya que disponían de dos grandes patines para amerizar. Sus dimensiones les permitían transportar hasta 1.000 kilogramos de bombas o incluso un torpedo. Aunque eran lentos debido a su aparatosa construcción, muy similares a los de la Primera Guerra Mundial, y pesados, su cantidad de éxitos, según relata el investigador Miguel S. Puchol en el trabajo cooperativo La Guerra Civil a Dénia, fue enorme.

La escuadrilla AS/88 pertenecía a la Legión Cóndor y su objetivo era el reconocimiento marítimo. La idea era clara: atacar la costa mediterránea por detrás, donde apenas había defensas —en Dénia no hubo baterías antiaéreas durante los primeros dos años de guerra—, bombardeando puertos, fábricas y demás instalaciones clave. Por tanto, la capital de la Marina Alta, donde se fabricaba munición, se acogía a refugiados y heridos, y con un puerto tan importante para el comercio, pronto fue uno de los objetivos principales.

En cada sufrido bombardeo la respuesta de los vecinos era idéntica. De noche las luces de las casas se mantenían apagadas y se prohibía circular por la calle, pero cuando sonaban las sirenas se debía acudir rápido al refugio más cercano o mantenerse en las plantas bajas de las casas, lo más en silencio posible. La aviación no solía volar a mucha altura y lanzaban bengalas que, según los testigos de la época, iluminaban tanto que parecía de día. Lo hacían para localizar a personas paseando o huyendo y ametrallar, pero también para asustar a la población. «A partir de las 8 de la noche no veías un alma en la calle, todo el mundo se iba al campo [...] y a la mañana siguiente volvías a Dénia a trabajar», contaba Jaime Ferrer Ferrer en el trabajo ya mencionado de Història i Memòria. La Guerra Civil a Dénia editado y coordinado por Rosa Seser Pérez.

El ataque sobre La Vía

Los ataques acostumbraban a ser nocturnos, pero la mañana del 18 de octubre del 38 algo cambió. Un trío de «zapatones» salió a primera hora de la base de Mallorca con el objetivo de atacar una localidad que amanecía ajena a lo que estaba por llegar. Un fontanero y su hijo acudían para trabajar como una mañana normal a la calle La Vía, donde estaban las vías del ferrocarril, varias naves, una trinchera con soldados y un refugio. Sobre las 11:30, el padre le pidió al niño de 11 años que le trajera un trozo de un tubo que le hacía falta para un depósito. Fue la última vez que se vieron. «Fui a casa a buscarlo. Nada más entrar pitó la sirena», contaba José Caselles Ronda.

Los tres «zapatones» atacaron Dénia a las 11:35, volando uno de ellos a 100 metros de altura. Descargaron 44 bombas que buscaban impactar en los muelles, la explanada y almacenes. Éstas se adentraron y cayeron sobre calle La Vía. En ese punto se encontraban soldados atrincherados en la zanja, cuya pared cayó, pero también muchos vecinos que se refugiaban en el lugar.

«Escuchamos la aviación que iba rozando los tejados. Nos pusimos bajo la escalera y cuando cesó el bombardeo salimos. De la calle Colón no se veía nada por la polvareda», recordaba Sebastià Grimalt Garcés. «Escuchamos un ruido de bombas y vimos humareda en Dénia», contaba José Salort Cardona.

«Teníamos la norma, mi padre, mi madre y yo, de cuando pitara la sirena esperarnos y hasta que no estábamos todos juntos no ir a ningún sitio. Mi madre y yo estábamos juntos y nos esperamos», hacía memoria José Caselles, «pero mi padre ya no volvió. No lo vi nunca más».

Tras la polvareda

La trinchera de los soldados disponía de una zanja por donde pasaban. Caselles narraba cómo su padre, según le contaron, fue obligado por el capitán, con la pistola en mano, a entrar, pero que éste salió por el otro lado y atravesó la vía. «Pensaba que me habría cogido en medio de la calle». Y fue en ese momento cuando cayeron las bombas.

«Salí al patio de la enfermería y vi cubos llenos de sangre con un trozo de cabellos. Le habían arrancado medio craneo a uno. Me dio mucha impresión. Me metí dentro de refugio y estuve horas pensándolo», explicaba José Salort Cardona. «Después me fui a ver el daño que habían hecho. Las vías eran como si fueran cabellos de punta, todo lleno de agujeros. Para mí que iban a destruir la estación y esas bombas cayeron a 50 metros».

Fue, como decíamos, el ataque más sanguinario, en el que resultaron 14 fallecidos y medio centenar de heridos. Varias casas fueron destruidas y las vías quedaron inservibles. «La pava», como se conocía a los aviones alemanes e italianos con base en Mallorca, fue la responsable de 37 bombardeos sobre Dénia, que produjeron 32 muertos, centenares de heridos y una gran destrucción en el municipio.

miércoles, 22 de septiembre de 2021

Cataluña identifica los restos de un soldado de Alicante desaparecido en la Guerra Civil

 

Imagen de la fosa catalana de Solaràs, donde ha sido encontrado el soldado alicantino.

Cataluña identifica los restos de un soldado de Alicante desaparecido en la Guerra Civil

El joven republicano, residente en Barcelona, había sido enterrado en la fosa de Soleràs, la más grande excavada en Cataluña


Los estudios genéticos realizados en el Hospital del Vall d'Hebron de Barcelona cruzando muestras de familiares vivos con los restos exhumados de fosas comunes han permitido identificar recientemente a cuatro soldados republicanos de la Guerra Civil, uno de ellos de Alicante, que podrán ser recuperados por sus allegados.

Este programa, en el que colabora la Generalitat de Catalunya, en concreto los departamentos de Salud y de Justicia, ha permitido identificar por vía genética a dieciséis personas desde 2016, mientras que por otros métodos se habían identificado antes a otras siete (veintitrés en total).

Uno de los cuatro soldados republicanos procedía de Alicante aunque residía en Barcelona, y murió con solo 29 años para ser enterrado en la fosa de Soleràs, la más grande excavada en Cataluña que se halla en Les Garrigues (Lleida).

Los últimos restos en identificar por vía genética son los de cuatro soldados republicanos que serán devueltos a sus familiares en octubre para que les den sepultura y así "cierren el duelo", ha dicho la titular catalana de Justicia, Lourdes Ciuró, en una rueda de prensa tras visitar junto al conseller de Salud, Josep Maria Argimon, el laboratorio del Área Genética y Molecular del Hospital Vall d"Hebron, donde se llevan a cabo estos trabajos.

Dos de los soldados identificados tenían 30 años cuando murieron en el frente de la batalla del Ebro: uno era de Sant Andreu de Llavaneres (Barcelona) y fue inhumado en Corbera d"Ebre (Tarragona), y el otro, nacido en Brull y residente en Castellterçol (Barcelona), se encontró en la fosa de Pernafeites, en Miravet (Tarragona). Por último, el tercer soldado estaba, como el alicantino, en la fosa de Soleràs, a Les Garrigues (Lleida), tenía 34 años cuando falleció, había nacido en Nonaspe (Zaragoza) y residía en Barcelona.

Innovador proceso

El proceso ha sido posible gracias al cruce de información de los restos extraídos en las fosas (de en torno a 550 víctimas de la Guerra Civil y del franquismo) y 2.500 muestras de mucosa bucal extraídas a familiares vivos que tratan de recuperar a sus allegados.

También juega un papel clave en la identificación el censo de personas desaparecidas del Departamento de Justicia, en el que miles de personas han registrado ya 6.150 nombres de familiares a los que perdieron la pista durante la Guerra Civil. 

"Los avances científicos tienen que estar al servicio del conocimiento de todo nuestro pasado, pues la medicina no puede aislarse de su perfil humanitario", ha destacado Argimon.

FUENTE: https://www.elespanol.com/alicante/vivir/20210922/cataluna-identifica-soldado-alicante-desaparecido-guerra-civil/613939948_0.html


domingo, 7 de febrero de 2021

La desconocida historia de la rendición del cuartel de la Guardia Civil de Xàbia en julio de 1936

 

La desconocida historia de la rendición del cuartel de la Guardia Civil de Xàbia en julio de 1936

ROBERT LLOPIS I SENDRA

  • Una cuarentena de milicianos cenetistas de La Nucia y Altea acudieron a Xàbia al tener noticia de que allí la Guardia Civil quería sublevarse
  • Los sindicatos tenían la necesidad de asaltar los cuarteles para armarse, pero también como una medida de protección del movimiento obrero ante una posible salida de los militares rebeldes para controlar las poblaciones del País Valenciano

Ubicación del cuartel de la Guardia Civil desde poniente. Fuente: Joaquín Bolufer Marqués.

Fruto de un estudio histórico sobre la cantera de adoquines de La Mola (Benissa-Calp), de José Luis Luri Prieto y Robert Llopis Sendra, que actualmente está en fase de edición, hemos documentado un hecho casi inédito del inicio de la Guerra Civil: la rendición del cuartel de la Guardia Civil de Xàbia ante un grupo de milicianos anarcosindicalistas de la Marina Baixa. ¿Qué pasó? ¿Quienes fueron los protagonistas de estos hechos? ¿En qué contexto se produjeron?

Las únicas referencias bibliográficas sobre este hecho las aportan, por una parte, Alberto Miralles Martínez, en su libro Altea. La gestión de un municipio de la retaguardia republicana en la Guerra Civil y el destino de sus gestores (1936-1939), donde hace una breve mención a la participación en el asalto de un maestro vecino de Altea; y por otra parte , tenemos la aportación más detallada del cronista Miguel Guardiola Fuster en su libro La Nucia. Crónica social y política (1919-1939), basada en las memorias de su padre, el cantero Joaquín Guardiola Cano, sindicalista de la CNT. Cuando se produjeron los hechos del cuartel de la Guardia Civil de Xàbia, Guardiola se encontró en Argers esperando embarcar hacia Alicante para presentarse como voluntario de las columnas antifascistas que se estaban organizando en el inicio de la Guerra civil. Sin embargo, ese hecho formaba parte del imaginario colectivo revolucionario de La Nucia y así lo recogió en sus memorias.

Sellos CNT La Nucia. Fuente: Miguel Guardiola Fuster.

Los trabajadores de La Nucia habían fundado el sindicato de la CNT en 1919 y la práctica totalidad de sus canteros formaban parte del mismo, e incluso construyeron su casa sindical, que aún perdura.

Como reacción al golpe militar contra el gobierno de la Segunda República, las organizaciones obreras declararon la huelga general, y concretamente la CNT de La Nucia lideró en la Marina Baixa la creación de un Comité Comarcal Revolucionario de Defensa. En las comarcas de la Marina Alta y Marina Baixa las fuerzas de orden presentes eran la Guardia Civil y los carabineros, que se acuartelaron ante el golpe militar, esperando órdenes superiores. En la provincia de Alicante la Guardia Civil disponía de tres compañías del Quinto Tercio, y sus puestos de mando se repartían entre Alicante, Alcoi y Dénia. Como afirma Eladi Mainar: En Alicante la pasividad de la Guardia Civil fue la nota predominante [...] aunque posiblemente pudieran simpatizar con los ideales de los militares rebeldes, actuaron de manera cautelosa ante las pocas posibilidades de éxito del golpe en la provincia [...] En Alicante [...] se esperaba que la situación se definiera en Valencia.

En la capital del Turia los cuarteles militares fueron asaltadas entre el 1 y el 2 de agosto por fuerzas obreras armadas y de la Guardia de Asalto, principalmente. El 3 de agosto fue asaltada el cuartel militar de Alcoi, fracasando así el último reducto de los militares rebeldes en Valencia.

En ese contexto de incertidumbre, entre el 18 de julio y el 3 de agosto las organizaciones obreras hicieron todo lo posible para conseguir armas y hacer frente a los militares sublevados y sus aliados derechistas. En la Marina Alta no tenemos demasiados datos sobre la actuación de las fuerzas de la Guardia Civil y de los carabineros ante el golpe de estado militar, que estuvo caracterizada por su acuartelamiento y/o su concentración en la ciudad de Alicante. En ese sentido, la historiadora Teresa Ballester menciona que los guardias civiles de los cuarteles de Pedreguer y de Ondara se fueron a Alicante, y de Dénia sólo conocemos que fue asaltado su cuartel por unas breves referencias en el consejo de guerra contra un exconcejal de la ciudad.

En Benissa un pelotón de sindicalistas de la CNT encabezado por su presidente, José Baidal Roselló, asaltaron el cuartel de la Guardia Civil los primeros días después del golpe militar, huyendo los guardias civil por la parte de atrás. José Baidal recordaba que en esos días de incertidumbre que los guardias civiles de Benissa estaban acuartelados y con el fusil en el cuello a la puerta: Ells esperaven que el quarter d'Alcoi es tirara al carrer per a ells eixir... i ens feien a tots presoners. Eixa és la idea que portaven ells, però el tir els va eixir per la culata. Aquí José Baidal Roselló introduce otra variante a la necesidad de asaltar los cuarteles para armarse: que era también una medida de seguridad y protección del movimiento obrero ante una posible salida de los militares rebeldes para controlar las poblaciones y ciudades del País Valenciano. De hecho, días después de ocupar el cuartel de Benissa, cenetistas del pueblo participaron en el asalto de cuarteles militares de Valencia y Alcoi.

La rendición del cuartel de Xàbia se produjo entre el 19 y el 24 de julio de 1936, antes de iniciarse la quema de los objetos religiosos de la iglesia parroquial y los conventos de esta localidad. Joaquín Guardiola Cano señala que: Estos milicianos armados [De La Nucia i d’Altea] tienen notícias de que el cuartel de la Guardia Civil de Jávea quiere sublevarse y para allí se marchan. Esta fuente oral la hemos podido contrastar ahora documentalmente en varios sumarios de consejos de guerra contra milicianos que participaron. Fue una operación mixta compuesta por una cuarentena de milicianos cenetistas de La Nucia y Altea, liderada por José Congost García, conocido por el mote de El Rojo, que era un destacado dirigente provincial de la CNT, activista anarquista nuciero y colaborador literario de la prensa libertaria como Solidaridad Obrera y Tierra y Libertad. Congost trabajaba extrayendo adoquines en la cantera de La Mola (Benissa-Calp), y justo allí se constituyó en los años de la Segunda República un núcleo autónomo de la CNT con unos sorprendentes resultados que esperamos publicar pronto.

El cantero alteano Felipe Barber Sendra declaró en su consejo de guerra que se desplazaron armados a Xàbia en un camión y varios coches. Una vez en Xàbia controlaron los accesos al pueblo y el grueso de la expedición se dirigió al cuartel de la Guardia Civil, que según Joaquín Bolufer Marqués, director del Museo Soler Blasco de Xàbia, se encontraba ubicado en un antiguo almacén de pasa de la familia Bolufer, hoy derribado, en la actual Ronda Colón número 12. En las memorias de Joaquín Guardiola Cano describe que: Durante toda la noche la Guardia Civil no sale del cuartel, pero tampoco quieren entregar las armas al pueblo, pero vista la multitud que había en la calle, el comandante se entrega. Las autoridades franquistas reconocieron que en ese hecho se desarmó a un oficial y a 23 guardias civiles. No consta ninguna víctima mortal en estos hechos. Como vemos el intento de asalto se resolvió con la rendición de la Guardia Civil ante la presión armada de los milicianos y la presencia de población civil que los apoyaba.

Sello CNT Xàbia. Fuente: Robert Llopis i Sendra

No parece que los cenetistas xabiencs tuvieron una participación destacada en la organización de estos hechos, ni que el grupo de milicianos de la Marina Baixa acudieran por su demanda. La CNT en Xàbia se había fundado en 1919, articulándose en la sociedad Fraternidad Obrera, pero su peso en Xàbia no fue determinante hasta el inicio de la Guerra Civil. También es curiosa la nula participación de la CNT de Dénia en este hecho ocurrido en su área de influencia. Sin embargo, entre esa parte del pueblo de Xàbia que apoyó el intento de asalto de los milicianos de la Marina Baixa, concentrándose frente al cuartel, encontramos, gracias a la investigación de Francisco Moreno Sáez, a un destacado dirigente sindical de UGT, Juan Albisu Uranga, que fue acusado por los franquistas de ser el promotor del movimiento revolucionario en la localidad.

La presión de una parte de la ciudadanía para instar al asalto de los cuarteles de la Guardia Civil, mediante manifestaciones y/o concentraciones frente a las mismas fue una constante en muchas poblaciones valencianas, como en Gandia, según señalan los historiadores Antonio Calzado y Bernat Martí, donde los guardias civiles finalmente abandonaron la ciudad entre el 29 y el 30 de julio.

 

Cuartel antes de ser derruido. Fuente: Joaquín Bolufer Marqués

La consecuencia directa del triunfo de esta operación miliciana cenetista contra la Guardia Civil de Xàbia fue la obtención de armamento, principalmente fusiles, pistolas y municiones, que fueron repartidas entre sus asaltantes de La Nucia y Altea. Como reconoció Guardiola: Visto el triunfo de los milicianos de La Nucia, éstos en los días venideros se dedicaron a recorrer la comarca [de la Marina Baixa] en un camión y levantaron los ánimos en Polop, Callosa, Bolulla, Altea, Benidorm, Finestrat, y cómo quiera que aquí [La Nucia] estaba el Comité Comarcal de la C.N.T. le daba una gran autoridad en dichos pueblos. Una gran parte de los milicianos que participaron de este asalto fueron represaliados en consejos de guerra franquistas al inicio de la dictadura. Esa es otra historia.

FUENTE: https://lamarinaplaza.com/2021/02/07/la-desconocida-historia-de-la-rendicion-del-cuartel-de-la-guardia-civil-de-xabia-en-julio-de-1936/